Salir de París antes de quedarse encerrado. Las estaciones de trenes y las carreteras estaban atestadas de personas que intentaban salir de la ciudad ayer, horas antes del inicio de un tercer confinamiento de un mes.
En la estación Montparnasse, que conecta la capital francesa con Bretaña y el suroeste del país, todos los trenes estaban prácticamente llenos tras una avalancha de reservas de última hora.
En la periferia se registraban 400 kilómetros de atascos hacia el final del día, según el sitio de información de circulación vehicular Sytadin, que mostraba un mapa de las principales radiales en rojo.
Apenas el primer ministro Jean Castex anunció a última hora del jueves el nuevo confinamiento, que se aplicaría a partir de la medianoche del viernes en París y otros 15 departamentos, que suman 21 millones de habitantes, muchos franceses comenzaron a hacer sus maletas.
Un portavoz del operador ferroviario nacional SNCF dijo a la AFP que los trenes a Bretaña, Lyon y el suroeste estaban completos el viernes por la mañana, frente a un nivel de ocupación de entre 60% y 70% los últimos viernes.
Cierran las playas de Río el fin de semana
El alcalde de Rio de Janeiro anunció el cierre de las playas por el fin de semana, en un intento de frenar la propagación del coronavirus, que está fuera de control en todo Brasil. El promedio de muertos diarios en siete días se duplicó en el último mes, pasado de 1,039 el 19 de febrero a 2,087 el jueves. Los balances arrojan más de 287,000 muertos y casi 12 millones de contagios.
La compañía constató también un aumento de las reservas de 20% para este fin de semana. Entre los destinos más populares están Burdeos, Lyon y Marsella.
No obstante, se espera que el éxodo de parisinos sea menor que el registrado en marzo de 2020, cuando se decretó el primer encierro por la pandemia de Covid-19, sobre todo para las familias con niños, ya que esta vez las escuelas permanecerán abiertas.
“Si no fuese por las escuelas, nos iríamos lejos de París”, dice Viviana, madre de dos niños de 5 y 7 años, que admite vivió hace un año una “pesadilla” encerrada en sus apartamento de 60 m2 en el sur de la capital francesa, una de las más densamente pobladas del mundo. “Por lo menos esta vez podremos salir a tomar aire en los parques”, añade, con alivio.
El nuevo confinamiento, el tercero en un año, será menos rígido que los dos anteriores: además de los supermercados y farmacias, los parques, peluquerías, librerías y tiendas de música se mantendrán abiertos y se podrán realizar actividades al aire libre en un radio de 10 kilómetros del domicilio sin límite de tiempo.
Los demás comercios, considerados “no esenciales”, tendrán que bajar sus persianas, uniéndose a los restaurantes y cafés que llevan ya cuatro meses cerrados.
Arrastrando dos maletas, Laurence, de 58 años, se apura para tomar un tren con destino a Pau (sur), para unas vacaciones de tres días previstas desde hace varias semanas, que no excluye prolongar en vista de las nuevas medidas.
Otros tuvieron que resignarse a cancelar sus vacaciones.
Para limitar los riesgos de propagación del virus, los viajes interregionales en los 16 departamentos del país afectados por las nuevas restricciones quedarán prohibidos a partir de la medianoche, salvo “motivos imperiosos o profesionales”.
Tras haberse resistido durante semanas, el ejecutivo francés se vio obligado a confinar a una parte del país tras un fuerte rebrote de la Covid-19, provocado principalmente por las nuevas variantes del virus, que tienen a los hospitales de la capital casi colapsados.
En las últimas 24 horas se registraron casi 35 mil nuevos casos en el país, que supera los 90 mil decesos en un año. Además, hay 4 mil 246 enfermos hospitalizados en cuidados intensivos (UCI), un máximo desde finales de noviembre.
