El presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, retó hace un mes a su homólogo de la UEFA para que el campeón de la Copa América Centenario dispute un partido con el campeón de la Eurocopa, en el marco de los festejos de los 100 años de historia del torneo más antiguo de fútbol.
De cierta manera, el desafío del dirigente paraguayo forma parte de la idiosincracia del pueblo americano, que en el tema del fútbolpudiera ser más folclórico, con un sentido de orgullo y de pertenencia, por formar parte de este sector del planeta que le ha dado al fútbol estrellas de la talla de Pelé, Maradona y hoy Messi, considerados iconos de este deporte a nivel mundial.
La Copa América Centenario y la Eurocopa coincidieron este año, lo que dio pie para que se compararan ambos torneos. Para los americanos, su torneo tiene más brillo y lucidez.
El periodista argentino Jorge Barraza tocó el tema en una de sus columnas en el Diario El Universo de Ecuador. Decía que Diego Latorre, exfutbolista argentino, hoy analista, coincide en que le parece más atractiva la Copa América y ensaya una razón técnica: la gambeta.
“La mayoría de los jugadores de acá piensa primero en gambetear”, afirma. “Y los principales delanteros de las selecciones que juegan la Copa América llevan ese componente en el alma”, esgrime Latorre.
Refiriéndose al fútbol europeo, el exfutbolista señala: “en Europa, en cambio, nació y creció en los últimos años la cultura del pase. Hay una preocupación por mejorar su velocidad, frecuencia y precisión, pero escasean los gambeteadores, y eso quita espontaneidad e improvisación. La gambeta no sirve si está mal usada, si se convierte en único recurso o no tiene apoyo en el funcionamiento colectivo, pero el pase como herramienta exclusiva puede no alcanzar para resquebrajar defensas muy sólidas, como las que pueden apreciarse en muchos partidos de la Eurocopa”.
Es un tema para la polémica. Hoy, Brasil es el país con más copas del mundo. Suma cinco. Mientras que detrás están Alemania e Italia, con cuatro cada uno, y le siguen Argentina y Uruguay, con dos. Las estadísticas podrán servir de termómetro al momento de ver la realidad del fútbol mundial, pero la esencia en la cancha es un tema que siempre apasiona.
Las dos copas se realizaron con más participantes. Seis más tuvo la de América, en una edición especial para conmemorar sus 100 años. En Europa aparecieron ocho más. Hubo partidos atractivos, grandes jugadores y estilos diferentes. Incluso, los dos mejores del planeta llegaron a las finales de los dos torneos con Argentina y Portugal.
El exseleccionado argentino Jorge Valdano, también exentrenador y director deportivo del Real Madrid, definió los estilos del fútbol americano y europeo con una interesante anécdota que plasmó en su libro Los 11 poderes del líder. El episodio se dio en Dortmund, Alemania, un día antes de jugar Real Madrid con el Borussia en un partido clave de Champions League.
“Los jugadores esperaban en el vestuario el momento de salir al último entrenamiento. Mientras sus compañeros terminaban de vestirse, Ronaldo (el gordo y genial Ronaldo) y Roberto Carlos, en un espacio muy reducido, empezaron a tocar el balón con una técnica y una gracia que producían risa. Porque había algo de ‘chaplines’ en su juego que expresaba una riqueza técnica admirable. Se pasaban la pelota con el pie, con el muslo, con el hombro, con la espalda... De alguna manera que no sabría explicar, estaba emocionado por la belleza del momento. Me devolvió a la realidad Raúl, que pasó a mi lado con una sentencia: “Para ganar mañana, todo eso no sirve para nada”. Cuando volví de mi sorpresa, pensé que era la visión europea (más prosaica) frente a la sudamericana (mas poética)”.
Por mucho que se debata, son dos estilos diferentes con jugadores propios para esos estilos. Pueda ser que en Europa haya más recursos económicos para que el espectáculo sea grandioso, pero de América sale mucho de ese material humano que contribuye a ese espectáculo.
Si bien cada cuatro años la FIFA hace una Copa Confederaciones con todos los campeones, no estaría de más ver este año un duelo entre Chile y Portugal.
