Por muy duro que sea emigrar, a la tristeza hay que esconderla detrás de los ojos, no dejar que se asome, pues de seguro impedirá el avance de quienes, en este caso, han sido obligados a marcharse de Venezuela, la tierra de sus vivos y de sus muertos.
Irse, dejarlo todo, no es fácil, pero miles de venezolanos hacen de tripas corazón para buscar un bienestar que en su patria el régimen de Nicolás Maduro, les niega.
“Ya no conseguía medicamentos. Tuve que empezar a postergar las visitas mensuales de mis hijos al cardiólogo. Al final, no conseguí cómo inscribirlos y se quedaron sin estudiar”, comenta con la tristeza escondida la migrante Diomara Belisario.
Como manicurista, su situación económica era difícil, por lo que también se vio empujada a emprender una travesía de siete días hasta Perú.
Detrás de un mar de lágrimas quedaron sus tres hijos, quienes sufren de hipotensión arterial sostenida y de síncope vasovagal.
Solo en las escuelas Fe y Alegría, en Caracas y en los estados Vargas y Miranda, se contabilizan un poco más de mil infantes cuyos padres han partido a Colombia, Ecuador y Perú.
Tropiezos
En ese peregrinar por un futuro incierto, los inconvenientes sobran. Desde ayer, Perú comenzó a exigirle pasaporte a todo venezolano que ingrese a su territorio. Ahora solo les queda solicitar “refugio”, lo que muchos ya empezaron a hacer.
El fenómeno migratorio de los venezolanos está tomando grandes proporciones, por lo que mañana lunes y el martes el superintendente de Migraciones de Perú, Eduardo Sevilla, sostendrá en Colombia una reunión con sus pares de ese país y de Ecuador, para analizar esta situación.
Por ahora, y como para devolverles a los migrantes el alma al cuerpo, un tribunal de Quito anuló el viernes la regulación del Gobierno ecuatoriano de exigir pasaportes a los emigrantes de Venezuela. También dio un plazo de 45 días al Ministerio de Relaciones Exteriores para que presente un plan de contingencia humanitario frente a los problemas de la emigración.
Campaña
Ayer, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, acusó a la derecha de montar una campaña de desprestigio en contra del país “con el tema de los venezolanos que se van de la tierra que los vio nacer huyendo”.
Con esa campaña “no han podido borrarle a nuestro pueblo una sonrisa que tiene en los labios desde el pasado 20, porque algo distinto está pasando en Venezuela, una sonrisa de paz, satisfacción, no es de venganza”, dijo el acólito del dictador Maduro.
(Con información de AFP, El Comercio, Últimas Noticias, El Nacional)
