Hoy en día, Lynne Cox continúa nadando en sus ratos libres porque, según ella, estar en el agua es algo que “ama”. Un tema que le apasiona en estos momentos y que apoya son los esfuerzos por mejorar la calidad del agua. En ese sentido, la atleta reflejó su preocupación por las condiciones del agua contaminada durante las pasadas Olimpiadas de Río de Janeiro, en Brasil. Incluso, escribió un artículo para The New York Times sobre el tema. “La situación en Río fue muy pobre y las Olimpiadas enfrentaron muchos retos”, expresó al referirse a la contaminación del agua en el país sudamericano.
Además, Cox ha escrito libros sobre sus otras odiseas como cruzar a nado el canal de la Mancha, el estrecho de Cook en Nueva Zelanda, el de Magallanes en Chile, bordeó el cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica, entre otros. Incluso, narra en uno de sus textos llamado Grayson, su encuentro en el océano con un gran ballenato gris.