ANÁLISIS

Pegasus vuelve; ahora contra periodistas

Pegasus vuelve; ahora contra periodistas
De acuerdo con Naciones Unidas, el periodista Jamal Khashoggi, ultimado en el consulado saudita de Turquía en 2018, también fue víctima del programa Pegasus. Archivo

El infame programa espía Pegasus volvió a aparecer como protagonista en el seguimiento de un periodista. Se trata de Ben Hubbard, de The New York Times, quien, al desempeñarse como corresponsal del citado diario en Arabia Saudita, fue víctima de un intento de infectación con Pegasus.

Ello ocurrió meses antes del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, cuyas comunicaciones también fueron intervenidas con Pegasus. Ambos esfuerzos provenían del gobierno de Arabia Saudita.

NSO Group, comercializadora del spyware, fue demandada por WhatsApp por promover estas prácticas. El historial de NSO en Panamá incluye el caso “pinchanzos”.

Pegasus vuelve; ahora contra periodistas
Las comunicaciones de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, también fueron pinchadas. AFP

Pegasus, el esbirro de las libertades

Un nuevo intento de interceptación ilegal de comunicaciones se ha revelado esta semana y tiene a dos viejos conocidos en este tema: el sistema Pegasus y Arabia Saudita.

Según el portal Citizen Lab (https://citizenlab.ca/), afiliado a la Universidad de Toronto y Amnistía Internacional, el periodista Ben Hubbard, quien era corresponsal del New York Times en Arabia Saudita, recibió en 2018 un mensaje de WhatsApp infectado con el spyware Pegasus, que lo controlaba la propia empresa fabricante NSO Group en favor del gobierno saudita.

El periodista, muy sensible a los temas de seguridad en Medio Oriente, no abrió el enlace en su teléfono, sino que contactó directamente a la entidad cuyo nombre se usaba de gancho para provocar curiosidad sobre el vínculo de internet. Se trataba de una agencia de noticias que negó tener tal dirección.

El periodista Hubbart contactó a expertos en ciberseguridad, quienes le aconsejaron no abrir el enlace.

Meses más tarde, Hubbart le refirió el asunto al Citizen Lab, que pudo rastrear el enlace al programa Pegasus.

El intento de pinchazo al periodista estadounidense ocurrió al mismo tiempo que la inteligencia saudí rastreaba al también periodista Jamal Khashoggi, quien trabajaba para el Washington Post y quien fue brutalmente asesinado y descuartizado en el consulado saudita en Turquía, en agosto de 2018.

Sus comunicaciones también habían sido intervenidas por Pegasus para conocimiento del gobierno de Arabia Saudita, según informaron las Naciones Unidas.

Por otro lado, el diario El País de España informó que Jeff Bezos, dueño del Washington Post y el hombre más rico del mundo, fundador del gigante del comercio electrónico Amazon, también fue objeto de una interceptación telefónica.

Pegasus vuelve; ahora contra periodistas
Pegasus, el esbirro de las libertades

Según las investigaciones realizadas, Bezos intercambió durante una cena su número de teléfono con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammad bin Salman, quien luego le enviaría un video supuestamente contaminado con un spyware. Ese programa no fue investigado por Citizen Lab, sino por una empresa contratada por Bezos, que determinó el origen de la interceptación, pero no identificó ni el programa ni ha divulgado públicamente cuáles datos de su cliente fueron a parar a los pinchadores.

Según Citizen Lab, el programa Pegasus ha sido utilizado para perseguir y hostigar a periodistas, defensores de derechos humanos, políticos de oposición y otros objetivos de interés de los gobiernos en todas partes del mundo.

Pegasus es vendido solo a los Estados, según lo indica la empresa NSO Group. Presumiblemente, son los Estados los que deciden cómo usar el programa espía.

En el pasado reciente, las comunicaciones de, al menos, mil 400 personas en 20 países del mundo fueron intervenidas ilegalmente con Pegasus, según afirmó la empresa WhatsApp en una demanda civil contra NSO Group en octubre de 2019.

El Pegasus fue usado para espiar a la periodista mexicana Carmen Aristegui y a, al menos, a otras 150 personas en Panamá.

En este último caso, conocido como el de los pinchazos, fue extraditado y juzgado el expresidente panameño Ricardo Martinelli, quien fue declarado “no culpable” el pasado 9 de agosto.

Nunca se ha encontrado el rastro de qué le pasó a los equipos informáticos desde los cuales se administraba el programa espía en el país.



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