A pesar de que el índice de homicidios en el país se encuentra por el orden de 7.5 por cada 100 mil habitantes, uno de los más bajos de Latinoamérica de acuerdo con el Servicio Nacional Integrado de Estadísticas Criminales (SIEC), la gente en la calle percibe que la inseguridad se impone a los números. La prueba está en los hechos que se han desarrollado en las últimas semanas: asaltos, y robos, tienen en alerta a la población.
El SIEC, en tanto, muestra sus cartas. Entre enero y el 27 de septiembre de 2015 se perpetraron 374 homicidios, mientras que durante ese mismo periodo en este 2016, se han registrado 304 asesinatos, es decir, 70 crímenes menos.
Las cifras también demuestran que el 90% de las víctimas de los homicidios son hombres y 10% mujeres. En lo que corresponde a este último aspecto, las cifras no han variado. Entre enero y septiembre de 2015 se reportaron 13 feminicidios, la misma cantidad registrada en igual lapso de 2016.
¿Qué están haciendo las autoridades para contribuir a la seguridad ciudadana?
El ministro de Seguridad Pública, Alexis Bethancourt, dijo a La Prensa que la implementación de programas como vecinos y comercios vigilantes, está generado una buena respuesta en lo que concierne al combate de delitos como robo y hurto, los más comunes.
Y ante sonados casos que se han ejecutado en los últimos días en Colón, ciudad de Panamá y Panamá Oeste, adelantó que han decidido reforzar el pie de fuerza para garantizar la vigilancia en áreas sensitivas. En Colón, por ejemplo, se implementará la Operación Colón Seguro, que se iniciará a partir del 22 de octubre. Este programa basará su estrategia en cinco aspectos: la captura de narcotraficantes prófugos a través de un bloque de búsqueda, el aumento del pie de fuerza de la Policía, el sacar las armas ilegales de las calles, el fortalecimiento de la inteligencia para dar con el paradero de los delincuentes, y el suministro de más recursos a la unidad antipandilla.
“Ya las oportunidades se les han dado a través de programas como Barrios Seguros, y el que no entró por ahí... ahora vamos a hacer los operativos antipandillas para ponerle un fin a esto”, aseguró el ministro.
Bethancourt también explicó que pondrán en marcha un sistema de pago de recompensas a quien dé información que permita la captura de narcotraficantes. El monto de la retribución oscila entre 20 mil y 25 mil dólares, según el grado de peligrosidad del individuo.
El dinero para las recompensas saldrá del presupuesto de la institución, el que se obtendrá de ahorros, traslados de partidas y fondos de la lucha contra el delito.
CÍCLICO
Jaime Abad, quien dirigió la extinta Policía Técnica Judicial, estima que el repunte de ciertas actividades delictivas en las últimas semanas, es un fenómeno que se registra todos los años por esta época.
Dice que en septiembre, octubre, noviembre y diciembre “siempre” hay un repunte de la actividad delictiva, debido a que en las calles fluye más efectivo. “El robo a mano armada, los hurtos y el tráfico de drogas siempre presentan picos en estos meses”, añadió. Pero considera que es necesario un aumento del pie de fuerza de la Policía Nacional en las calles.
Sugiere, además, que los responsables de los estamentos de seguridad deben estar preparados para reaccionar de manera oportuna. “Las estadísticas no resuelven la sensación de seguridad o inseguridad, ya que algunos hechos alcanzan un gran impacto mediático”, alegó.
Drones para vigilancia
Mientras que el exviceministro de Gobierno Severino Mejía coincidió con Abad en cuanto a la periodicidad del incremento del crimen. Por ello sugiere que la Policía use tecnología para ayudar a garantizarle la seguridad a la población. Propone, por ejemplo, el uso de drones y cámaras para detectar los puntos en donde se cometen los delitos.
“La debilidad de la Policía radica en su capacidad de reacción, y si no la tiene será superada por la criminalidad”, opinó.
Mejía es de los que piensa que el programa Barrios Seguros del Ministerio de Seguridad Pública “no ha dado resultado”, y lo sustenta así: “solo se ha enfocado en aquellos grupos delincuenciales relacionados con la venta de drogas”. Puso como ejemplo la existencia de grupos de asaltantes “bien coordinados” que operan independientes de las pandillas, por lo que sugiere que se refuerce el trabajo de inteligencia para detectarlos.
Problema complejo
Por su parte, el exsubdirector de la PTJ Javier Chérigo considera que la actividad delictiva “es un fenómeno complejo”. “Confluyen varios factores: modo, tiempo y lugar, que deben ser evaluados por los estamentos de seguridad”, dijo.
Chérigo, quien también laboró en la Policía, dijo que esta institución requiere de métodos preventivos y represivos. “Este es un tema en el que intervienen muchos aspectos: la educación, la formación del hogar, las oportunidades de trabajo y el ambiente comunitario en que se desarrolla un joven hoy día”, planteó.
Cuestionó que cada cinco años el gobierno en turno aplica un nuevo plan de seguridad. “Sin un proyecto de Estado a largo plazo no se podrá enfrentar la delincuencia con éxito”, dice.
