Perdón, silencios y revelaciones en el juicio por los atentados de París

Salah Abdeslam aprovechó la “última oportunidad” que tenía para tomar la palabra, el pasado viernes. “Les pido que me odien con moderación”, dijo, y pidió perdón.

Perdón, silencios y revelaciones en el juicio por los atentados de París
Boceto de la Corte, realizado el 13 de abril de 2022. Muestra al coacusado Salah Abdeslam durante el juicio. AFP

Después de siete meses de audiencias en el juicio por los atentados del 13 de noviembre de 2015 en Francia, los interrogatorios concluyeron el viernes con las lágrimas del principal acusado, que no borran las numerosas preguntas que siguen sin respuesta.

Salah Abdeslam, único miembro vivo de los comandos yihadistas que provocaron la muerte de 130 personas en París y las afueras de la capital, había permanecido mudo durante prácticamente toda la investigación.

La gran pregunta de este juicio, que comenzó el 8 de septiembre, era si Abdeslam hablaría. Durante semanas, el acusado se mostró provocador, insolente e imprevisible, pero en ningún caso con ánimo de cooperar.

Su último interrogatorio, que duró tres días, terminó con un tono y una actitud muy diferente, con lágrimas y un “perdón”. “Les pido que me odien con moderación”.

Salah Abdeslam aprovechó la “última oportunidad” que tenía para tomar la palabra y contó con detalles qué pasó la noche del 13 de noviembre de 2015.

Según sus palabras, su misión era cometer un ataque suicida en un café de París, pero “por una cuestión de humanidad” renunció a hacer estallar su cinturón de explosivos. Otra tesis es que intentó hacerlo, pero la carga estaba defectuosa y no funcionó.

Aunque sigue siendo únicamente “su verdad”, su larga explicación sobre su misión aquella noche de terror era esperada desde hacía seis años.

Abdeslam, que se presentó al inicio de juicio como un “combatiente del Estado Islámico”, intentó después mejorar su imagen. “Han creado un personaje, dicho de todo y cualquier cosa sobre mí”, lamentó.

La acusación ha subrayado que desde un punto de vista penal, que Abdeslam intentara en vano activar su cinturón de explosivos o desistiera a la hora de hacerlo, no cambia nada.

Pero el acusado ha convertido su decisión de no activar la carga explosiva en una cuestión central y ha logrado poner en segundo plano cuestiones importantes del interrogatorio, como la fecha en que fue reclutado por los yihadistas, su participación en los preparativos de los atentados y su conocimiento de los blancos escogidos.

La decisión de no activar el cinturón de explosivos también fue un tema central en el interrogatorio de Mohamed Abrini, amigo de infancia de Abdeslam, que huyó abandonando una carga explosiva en los atentados del 22 de marzo de 2016 en Bruselas.

Este hombre reveló que él también estaba inicialmente previsto en los atentados del 13 de noviembre en París, pero que dio marcha atrás días antes, aunque sí acompañó a los autores hasta la región de París.

¿Fue este hombre reemplazado, como él mismo afirma sin convencer a su auditorio, por Salah Abdeslam? Los comandos de París estaban formados por dos o tres personas. ¿Los dos amigos formaban uno de ellos? “Es una hipótesis”, zanjó Abdeslam.

La ausencia de respuestas concretas de Mohamed Abrini también generó muchas “frustraciones” en la acusación.

Los supervivientes y las familias de las víctimas han debido hacer frente también al silencio mantenido por tres de los 14 acusados: Osama Krayem, Sofien Ayari y Mohamed Bakkali.

Los tres, que serán juzgados posteriormente por los atentados de Bruselas, se negaron a defenderse en un proceso que calificaron de “ilusorio”.

“Se puede creer que guardar silencio es una solución fácil, pero no es cierto. Guardar silencio es muy difícil, el instinto es querer defenderse”, dijo el viernes Mohamed Bakkali.

Este silencio, justamente, no permitirá ahondar en uno de los misterios del dosier. ¿Qué fueron a hacer al aeropuerto de Amsterdam-Schipol Krayem y Ayari el 13 de noviembre de 2015?

No es la única zona oscura de lo ocurrido. Queda sin resolver también qué tipo de “imprevisto” llevó al jefe de operaciones de los comandos Abdelhamid Abaaoud y su cómplice Chakib Akrouh a abandonar un vehículo lleno de armas y municiones tras atacar varias terrazas con metralletas, y a refugiarse a las afueras de París, donde murieron, a manos de un comando policial, el 18 de noviembre de 2015.


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