Las juezas del tribunal que declaró no culpable al expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014) de los delitos de interceptación de comunicaciones y seguimiento, persecución y vigilancia sin autorización judicial, leyeron ayer la sentencia que absolvió al exmandatario.
Aseguraron que las víctimas coincidieron en varios aspectos cuando señalaron que sus correos fueron interceptados, y al decir que el responsable era Martinelli, ya que en su momento (2012-2014) era el mandatario del país. Sin embargo, en cuanto a la veracidad de los correos, alertaron que estos no eran originales, y añadieron que las conversaciones mostradas en los siete cuadernillos [el contenido de lo espiado] no se transcribieron de forma íntegra, tal y como lo planteó la defensa del expresidente.
Narraron que los mensajes electrónicos reconocidos por las víctimas tuvieron muchos destinatarios. Pero este no fue el caso de los correos de Aurelio Barría, una de las víctimas.
Destacaron que algunos de los correos no eran comunicaciones privadas. Sobre el tema de seguimiento y vigilancia a la perredista Balbina Herrera, el tribunal dijo que lo declarado sobre el tema por agentes del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) no estaba consignado en declaraciones de la fiscalía. Recordaron que en el juicio se mencionó que personal del Frente por la Defensa de la Democracia era vigilado por el CSN, pero añadieron que era por temas de seguridad del país. Cuestionaron, además, la figura del testigo protegido. Dijeron que fue inconsistente.
Es decir, que ninguno de los testigos aportó evidencias de que Martinelli ordenó las escuchas.
La opinión de las juezas contrasta con la del Tribunal Superior de Apelaciones, que el 20 de noviembre de 2020 anuló una sentencia favorable al exmandatario y ordenó realizar un nuevo juicio, fundamentado en el error de apreciación de las pruebas testimoniales, principalmente la del testigo protegido.
El fallo de anulación desbarató la tesis de aquel tribunal que el 9 de agosto de 2019 declaró no culpable a Martinelli, que calificó al testigo protegido como un “testigo sospechoso”.
