Panamá es uno de los ocho países de América Latina con pocos avances en materia de igualdad entre mujeres y hombres respecto a la vida política, social y económica, según el último informe El estado de la calidad de la democracia en el mundo, elaborado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA).
En términos de igualdad, el país solo llega al 15%. Es decir, está por debajo del promedio mundial (24%), junto a Honduras, Brasil, Colombia, Guatemala, Jamaica, Paraguay y Haití.
El documento, dado a conocer en noviembre pasado, también advierte de las demandas y amenazas contra periodistas, lo que da lugar a la autocensura.
En lo que Panamá sí sacó puntaje alto fue en el atributo democrático de gobierno representativo, inherente a la medida en que el acceso al poder político es libre y equitativo: elecciones competitivas, inclusivas y periódicas.
Luces y sombras de la democracia en Panamá
La salud de la democracia en Panamá en términos generales es buena, aunque tiene que tomar en cuenta varias factores para evitar resfriados o caer en cama por alguna enfermedad que requiera mayores cuidados.
Atributos
En el último informe El estado de la democracia en el mundo, del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA, por sus siglas en inglés), hecho publico en noviembre pasado, los atributos democráticos del país fueron puestos a prueba. Dos fueron calificados como altos: gobierno representativo y participación.
Datos del informe
Los índices fueron creados por personal de IDEA con el respaldo de expertos externos y bajo supervisión de un consejo asesor compuesto por personal entrenado en medición de la democracia. Se mide: gobierno representativo, derechos, control de gobierno, administración imparcial y participación.
Cuando el documento habla de gobierno representativo, se refiere a la medida en que el acceso al poder político es libre y equitativo: elecciones competitivas, inclusivas y periódicas. Y la participación mide la intervención ciudadana en general.
En lo que se refiere a elecciones libres, Panamá está en la lista de los seis países con buenas prácticas para el aprendizaje regional. Le acompañan: Argentina, Colombia, Chile, Costa Rica y Uruguay.
Deudas
En tanto, el país sacó puntuación media en derechos fundamentales, control de gobierno y administración imparcial.
En derechos fundamentales, incluso, hay un regaño. El informe advierte que las demandas y amenazas contra periodistas implementadas en los últimos años dan pie a la autocensura.
Cuando se refiere a las presiones contra periodistas y medios de comunicación en América Latina y el Caribe, IDEA pone como ejemplo dos países: República Dominicana y Panamá.
También advierte de normas aprobadas en Panamá para limitar a grupos de la sociedad civil. De hecho, el documento llama la atención por este último tema a nivel general. Advierte que los aspectos de la democracia relacionados con el espacio cívico están en descenso en todo el mundo.
Significa que las libertades civiles no están garantizadas a plenitud, principalmente las libertades de expresión, de asociación y de asamblea, y la integridad de los medios de comunicación.

Poca igualdad
Panamá también sacó mala nota en igualdad entre mujeres y hombres en lo que concierne a vida política, social y económica.
En términos de igualdad, el país solo llega al 15%. Es decir, está por debajo del promedio mundial (24%), junto a Honduras, Brasil, Colombia, Guatemala, Jamaica, Paraguay y Haití.
Ausencia de corrupción
Aunque el país sacó puntuación media en el atributo democrático administración imparcial, el informe llama la atención sobre el retroceso en la ausencia de corrupción de varias naciones de América Latina, entre ellas, Panamá.
“La falta de avances en la reducción de la corrupción tiene graves implicaciones para la sostenibilidad, estabilidad y salud de las democracias antiguas y nuevas, por igual. La percibida incapacidad de algunos países de frenar con eficacia la corrupción se considera una de las causas del aumento del populismo”, dice el informe.
Además, destaca que los índices del estado de la democracia en el mundo muestran que la ausencia de corrupción es el aspecto de la democracia más correlacionado con el bienestar básico (nutrición, alfabetización, esperanza de vida e igualdad de acceso a los servicios de salud). Por tanto, un alto nivel de corrupción es un impedimento para el desarrollo humano y el logro de la agenda 2030.
El documento recuerda, además, que las iniciativas llevadas a cabo en la región para combatir la corrupción se han topado con frecuencia con la férrea resistencia de quienes ejercen el poder político. Esta resistencia, según el análisis de IDEA, “se debe al hecho de que, en varios países, la corrupción está profundamente arraigada en la estructura política y llega hasta los más altos niveles del poder político”.
Cuando se trata de ausencia de corrupción, el informe pone a Panamá al lado de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Jamaica, México, Perú y Trinidad y Tobago.
La paridad, el reto de los países
El documento de IDEA destaca que a la velocidad con que se han registrado los avances en los últimos 10 años serían necesarios 46 años para lograr la paridad de género en los parlamentos. Solo el 24% de los escaños parlamentarios del mundo están ocupados por mujeres. Ninguna media regional ha alcanzado la “masa crítica” de mujeres legisladoras, aunque algunas subregiones sí han llegado a esa cifra: Europa del Norte y Occidental (36%), África Oriental (34%) y América Central (32%).
Odebrecht, en el camino
Los sobornos que pagó Odebrecht para quedarse con millonarios contratos en 10 países de América Latina, incluyendo Panamá, es otro de los elementos del informe. Dice que, como reveló el escándalo, gran parte de la corrupción a gran escala gira en torno a los contratos de obras públicas y la financiación de campañas electorales. “El financiamiento de las campañas políticas sigue siendo un problema controvertido para la democracia en América Latina y el Caribe, a pesar de las iniciativas llevadas a cabo para mejorar su regulación. Los costes de las campañas han aumentado considerablemente en las últimas dos décadas, lo que disuade a los candidatos prometedores de postularse para un cargo público”, advierte IDEA.
También menciona que la opacidad y las incongruencias de los marcos regulatorios y la escasa capacidad para hacer cumplir la ley se suman a la aplicación desigual de las normas existentes.
