Un sospechoso al que se había prohibido asociarse con el grupo armado Estado Islámico murió después de que la policía nacional canadiense frustrara lo que una fuente cercana a las investigaciones describió como una trama de atentado suicida.
El sospechoso, que murió en la operación policial, supuestamente quería utilizar una bomba en un atentado suicida en una zona pública, indicó un alto cargo de la policía.
La fuente, que habló bajo condición de anonimato, identificó al sospechoso como Aaron Driver.
Driver era conocido desde hacía un año, ya que las autoridades lo consideraban una amenaza, porque podía ayudar a grupos armados.
El sospechoso, un veinteañero nativo de Winnipeg, Manitoba, estaba bajo una orden judicial desde este año que le prohibía asociarse con cualquier grupo terrorista, incluido el grupo extremista Estado Islámico.
El abogado de Driver y el fiscal llegaron a un acuerdo en febrero que establecía que había “motivos razonables para temer que pueda participar, contribuir de forma directa o indirecta a la actividad de un grupo terrorista”.
Fue detenido por primera vez en Winnipeg en junio de 2015. Su abogado llegó a un acuerdo con las autoridades que le obligaba a llevar un dispositivo localizador y le prohibía conectarse a internet o tener cualquier comunicación con el grupo Estado Islámico, así como llevar cualquier objeto con un logotipo de la milicia radical.
Más tarde se anunció que algunas de las estrictas condiciones se habían levantado y que no iría a juicio. No se revelaron detalles sobre su muerte.
El ministro canadiense de Seguridad Pública, Ralph Goodale, dijo haber hablado con el primer ministro, Justin Trudeau, sobre los sucesos “para confirmar que la seguridad pública ha estado y sigue estando adecuadamente protegida”.