A través de la Orden General del Día, del pasado 8 de enero, el director de la Policía Nacional, Jorge Miranda, instruyó a los oficiales y a la tropa que les está prohibido “dar declaraciones, provocar o dar lugar a publicaciones, sin autorización de sus superiores”.
Así, amparándose en el artículo 110 de la Ley Orgánica de la Policía Nacional, Miranda vetó a los agentes de informar “sobre asuntos de la institución que afecten la disciplina y la moral o pongan en peligro la integridad de sus miembros”.
La decisión de Miranda se produce luego de que el pasado martes la abogada Clementina Rodríguez denunció públicamente supuestas fricciones entre bandos de la Policía. Rodríguez aseguró en rueda de prensa que estas pugnas provocaron un intento de destitución del comisionado Carlos Ortiz.
Recientemente, también se ordenó la destitución del comisionado Jacinto Chinto Gómez, por la presunta desobediencia de una orden superior. Gómez, un oficial de más de 20 años de carrera en la Policía, laboró en el Consejo de Seguridad Nacional durante la administración del expresidente Juan Carlos Varela (2014-2019).
En octubre de 2019, Miranda ordenó cambios y rotaciones que incluyeron a cinco comisionados y 14 subcomisionados que fueron trasladados de sus puestos de servicio. En algunos casos, los oficiales fueron enviados a posiciones de menor responsabilidad al rango que ostentaban, quedando subordinados a personal de menor jerarquía.
Esta situación se une al traslado de algunos comisionados a instituciones como el Servicio Nacional de Protección Civil, la Alcaldía de Panamá y Pandeportes, como enlaces, sin ninguna función operativa concreta y sin personal a su mando.
