Prince entró al olimpo de la música a mediados de la década de 1980 con Purple Rain y ya no quiso salir de allí. Fue, desde entonces, referente del pop y de otros ritmos. Una osadía en tiempos del rey Michael Jackson y el estribillo de Thriller.
Las últimas semanas de la vida del artista transcurrieron en compañía de una gripe; un intenso malestar que le obligó a cancelar presentaciones y otros compromisos de la gira “Piano and a Microphone”.
Cuando se sintió mejor, volvió a lo suyo, al escenario. El concierto del pasado 14 de abril en Atlanta se desarrolló según lo planeado, pero al día siguiente, cuando volaba rumbo a casa, el avión tuvo que aterrizar en Moline, Illinois, donde fue ingresado a un hospital. La noticia no tardó en llegar a la internet y sus redes sociales, pero no se dieron detalles de su estado.
Para demostrar que no pasaba nada, Prince convocó una fiesta unos días después en su casa-estudio de Paisley Park, en Chanhassen, Minneapolis, Estados Unidos (EU). La invitación la extendió a sus seguidores a través de Twitter. Cuentan las reseñas de los medios de comunicación de la ciudad que el músico, compositor, cantante y actor tocó aquella noche su piano Yamaha púrpura, en la que sería su última intervención artística.
Ayer 21 de abril debía haber retomado su agenda de espectáculos, pero en lugar de las crónicas de su actuación, llegó la noticia de su muerte. Lo hallaron inconsciente en el ascensor de su casa-estudio en Minneapolis y no pudieron reanimarlo, detallaron las autoridades a las agencias internacionales. Por ahora se desconoce la causa del deceso. Prince tenía 57 años.
LEGADO Y PERSONALIDAD
Creativo. Salvaje. Oscuro. Los adjetivos nunca estuvieron lejos a la hora de describir el trabajo de Prince, considerado uno de los artistas con mayor talento de su generación, siempre comparado con el rey del pop, Michael Jackson.
Su propuesta no se quedó en el pop. Había r&b, rock, soul y alternativas rítmicas como el new wave, con influencias de leyendas musicales como Jimi Hendrix o The Beatles.
Así se convirtieron en éxitos discos como Dirty Mind, 1999, Sign o’ the Times, Diamonds and Pearls, The Love Symbol Album, Graffiti Bridge y la banda sonora del Batman de Tim Burton.
Su consagración llegó en 1984 con Purple Rain, contenido en la banda sonora de la cinta homónima y por el que le dieron un Óscar. Es colocado como uno de los más grandes éxitos musicales de todos los tiempos.
Los despachos de las agencias internacionales marcan en 39 la cifra de álbumes que lanzó. Quedó material inédito por publicar y una autobiografía programada para 2017.
¿Excentricidades? No podían faltar. La más célebre fue la de los cambios de nombres artísticos. De Prince pasó a indentificarse primero con un símbolo de amor que resultaba impronunciable; luego era “El artista antes conocido como Prince” y después solo usaba el acrónimo “Tafkap”. Antes llevaba el nombre de Prince Rogers Nelson. Fue el que le dieron al nacer en 1958 en Minneapolis, en donde tenía otro seudónimo: el Kid de Minneapolis.
Enemigo declarado del sistema impuesto en la industria musical por las discográficas, se tatuó la palabra “esclavo” en el rostro, un dardo dirigido a su disquera Warner.
Se le contaron numerosos romances, se casó dos veces y tuvo un hijo que murió poco tiempo después de nacer.
REACCIONES
Estrellas del espectáculo y personalidades de otros ámbitos compartieron en redes sociales sus lamentos tras conocerse la noticia.
“El talento de Prince no tenía límites. Fue uno de los artistas con más talento de los últimos 30 años”, expresó Mick Jagger, líder de los Rolling Stones.
Madonna apuntó: “¡¡Cambió el mundo!! Un auténtico visionario. Qué pérdida. Estoy destrozada”.
La estrella Katy Perry publicó: “Y así... el mundo ha perdido mucha magia”.
“Otra reverencia, la penúltima. Maestro Prince. Gracias”, dijo el cantautor Jorge Drexler.
El presidente de EU, Barack Obama, lo calificó como un “ícono creativo”, un “artista electrizante”, “uno de los músicos más talentosos y prolíficos de nuestra era, Prince lo hizo todo”.

