El porcentaje de positividad de las pruebas de Covid-19 se elevó un 2.4% en la semana epidemiológica transcurrida entre el 1 y el 7 de noviembre.
El leve aumento es, empero, una señal de alerta, porque desde agosto pasado se venía observando un descenso progresivo en el porcentaje. Las dos últimas semanas de octubre Panamá logró la más baja positividad (10.3% y 10.4%), según informes epidemiológicos del Ministerio de Salud.
Desde que inició la pandemia en marzo, el país no ha logrado tener una semana con positividad menor a 10%, y menos llegar a la ideal, que es 5%. Este es uno de los indicadores que las autoridades sanitarias usan para medir el comportamiento de la pandemia.
Panamá, sin poder suprimir la circulación del SARS-CoV-2
El porcentaje de positividad de las pruebas de diagnóstico de la enfermedad Covid-19 es un indicador clave para que las autoridades de salud conozcan sobre el comportamiento de la pandemia en el país.
Desde el pasado 16 de agosto, este indicador mostró una tendencia al descenso, pero en la pasada semana epidemiológica (1 al 7 de noviembre) aumentó a 12.8%, es decir, 2.4% con respecto a la semana del 25 al 31 de octubre, cuando el porcentaje de positividad marcó 10.4%.
Durante la última semana epidemiológica –1 al 7 de noviembre– se realizaron 38 mil 272 pruebas entre antigénicas y de RT-PCRs, y en la semana previa, 48 mil 695.
La meta fijada por las autoridades de salud es aumentar el número de pruebas que se efectúan hasta llegar a las 10 mil diarias. A la fecha se realiza un promedio cercano a las 7 mil pruebas por día.
Lo anterior se desprende de los informes epidemiológicos del Ministerio de Salud (Minsa) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que también evidencian que las dos últimas semanas epidemiológicas se logró la más baja positividad.

La semana epidemiológica que cierra hoy debe mostrar cómo avanza el país en el tema. Sin embargo, en la semana hubo un día que la positividad fue de 18.50%.
Sobre este aspecto, el ministro de Salud, Luis Francisco Sucre, manifestó que el porcentaje de positividad de la Covid-19 registrado el pasado 11 de noviembre es importante y, a la vez, “preocupante”.
Añadió que esa cifra está indicando que, en efecto, hay un 30% de personas que es asintomática y que “está en la calle sin saber que son positivos”.
El funcionario comentó que el aumento de positividad es una luz amarilla que implica un esfuerzo doble por parte del personal de salud, de detectar a tiempo a los asintomáticos, sacarlos de circulación, cuidar de su salud, la de sus familiares y el resto de las personas que hacen sus diligencias o trabajan.
Además, que toda la población debe cuidarse más, ya que hay más gente contagiada en la calle. “El virus no se ha ido”, agregó Sucre, y advirtió de que si no se siguen las medidas sanitarias, “posiblemente este porcentaje de positividad de la Covid-19 pueda seguir creciendo”.
El porcentaje de positividad al que las autoridades sanitarias esperan llegar es 5%, como lo establece la Organización Mundial de la Salud y que muestra que la situación de salud está controlada. En el inicio de la pandemia, el porcentaje ideal a alcanzar era 10%.
El aumento de la positividad va de la mano del repunte de casos diarios que se ha dado en los últimos días, aunque este era un escenario esperado por las autoridades con la reapertura económica.

Alta transmisión
Jean Paul Carrera, epidemiólogo del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), explicó que Panamá aún no logra suprimir el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. “En nuestros países es muy difícil suprimir el virus. A diferencia de Europa y Asia, social y económicamente tenemos más retos”, manifestó .
El epidemiólogo explicó que el porcentaje de positividad se puede reducir con la disminución de la transmisión, la cual es muy alta, y con la realización de más pruebas de diagnóstico.
Detalló que ambos puntos están relacionados, ya que si en un lugar se realizan más pruebas, y se responde adecuadamente a cada positivo , asegurándose de que las personas que podrían ser contagiosas estén aisladas, se espera que la transmisión baje con el tiempo. Incluso, dijo que sin pruebas, y solo con medidas como el uso de máscaras, distanciamiento físico y evitar grandes reuniones, son formas efectivas de reducir la transmisión.
Carrera sugirió realizar pruebas en zonas específicas para cortar las cadenas de transmisión, y puso como ejemplo Nueva York, en Estados Unidos, en donde se ha realizado seguimiento en barrios y análisis del número promedio de transmisión (Rt) y otros indicadores. Esto llevó a disminuir la positividad a un 4%, cuando esta ciudad tenía uno de los peores escenarios en el mundo.
El director de la Región Metropolitana de Salud, Israel Cedeño, expresó que el personal de salud continúa en las calles para diagnosticar los casos y que es importante que la población se cuide porque, de lo contrario, los casos van a seguir en aumento.
“Han transcurrido más de 21 días de las últimas aperturas y flexibilizaciones grandes y por eso para este tiempo se estaba esperando un repunte de casos”, afirmó
El funcionario destacó que todavía están dentro del repunte esperado, y se necesita que la población regrese al comportamiento de hace dos meses, que estaba bien concienciada sobre el riesgo de contagio.
Esta semana, el Minsa presentó su plan de contingencia para enfrentar un repunte de casos de la Covid-19, en el que se evalúa el riesgo a través de cuatro indicadores y se plantean cinco niveles de alerta que permiten identificar el conjunto de medidas básicas de respuesta.
Los indicadores son: el número promedio de transmisión del virus (Rt), que debe marcar 1 o menos de 1; la letalidad, que debe estar en menos del 3%; una disponibilidad de camas en sala del 20%, y en unidades de cuidados intensivos (UCI) y de cuidados respiratorios especiales (UCRE), del 15%.
Las medidas están establecidas según el nivel de alerta (0 al 4), siendo la primera “amago de desborde” de uno de los indicadores de apertura, seguido de “desborde de uno” y así, sucesivamente, hasta el cuarto indicador.
De hecho, el quinto escenario, que es el desborde de los cuatro indicadores de la pandemia, conlleva la aplicación de medidas drásticas, como volver al cierre sábados y domingos, a la movilidad por sexo y al toque de queda entre otras restricciones.
