DERRAME. Islam Karimov, quien presidió Uzbekistán con mano dura durante más de un cuarto de siglo, falleció ayer a raíz de una hemorragia cerebral, dejando a este país de Asia central en la incertidumbre sobre su sucesión.
Los restos de Karimov serán sepultados hoy en su ciudad natal, Samarcanda, en el sureste del país, en una ceremonia solemne.
El Gobierno uzbeko había informado ayer más temprano que el presidente, aliado del mandatario ruso Vladimir Putin, estaba hospitalizado desde el fin de semana pasado.
