JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

El primer recorrido del papa Francisco

El primer recorrido del papa Francisco
La tarde de ayer fue diferente, el ambiente era de jovialidad, pues llegó el papa Francisco, qui

Tras un vuelo de 12 horas, que llegó 15 minutos antes de lo estimado al Aeropuerto Internacional de Tocumen, Francisco, el papa de la gente, arribó a Panamá para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

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Misa penitencial y vía crucis; dos eventos diferentes

El vuelo comercial de Alitalia aterrizó a las 4:15 p.m. Tras carretear 10 minutos en la pista, la aeronave se detuvo en el punto dispuesto para que el máximo jerarca de la Iglesia católica fuera recibido.

El nuncio Adamczyk Miroslaw subió al avión Airbus A330 de la compañía italiana. Fue el primero en dar la bienvenida al pontífice.

Pasados cinco minutos, el intenso sol de verano panameño se posó sobre el papa Francisco -la brisa estuvo a punto de tirar al suelo su solideo-, quien fue recibido por el presidente Juan Carlos Varela y su esposa, Lorena Castillo de Varela.

El primer recorrido del papa Francisco
La tarde de ayer fue diferente, el ambiente era de jovialidad, pues llegó el papa Francisco, qui

El semblante del papa denotaba cansancio, algo normal después de una travesía tan larga. El protocolo continuó: se escuchó entonces el himno del Vaticano y el de Panamá. Luego, llegó el saludo de los ministros de Estado.

Como es característico en las giras de Francisco, cuando caminaba hacia el vehículo que lo trasladaría desde el aeropuerto rompió el protocolo para saludar a un grupo de los 2 mil invitados que lo esperaban con banderas y entonando cantos. Después, conversó unos minutos con el presidente Varela y su esposa y caminó lentamente para abordar el auto híbrido marca Toyota Prius y empezar el recorrido hacia la Nunciatura Apostólica.

El trayecto

Desde el Aeropuerto Internacional Tocumen el vehículo se desplazó rápidamente por la vía Domingo Díaz, la cual estaba abarrotada de personas que tenían la esperanza de verlo o recibir un breve saludo .

La velocidad de la caravana decepcionó a muchos que se apostaron desde temprano para ocupar el mejor lugar. “Pasó muy rápido”, “no lo puede ver”, fueron algunas de las frases que se escucharon de los presentes. Otros se emocionaron hasta quedar en llanto.

El primer recorrido del papa Francisco
La tarde de ayer fue diferente, el ambiente era de jovialidad, pues llegó el papa Francisco, qui

El auto siguió la ruta hasta llegar a la antigua estatua Roosevelt, para luego girar a hacia la vía España, un área donde desde las 9:30 a.m. comenzaron a congregarse las personas.

En la vía España reinaba una alegría que contagiaba. Había un ambiente de camaradería. Toda la avenida estaba cerrada para la circulación de los vehículos desde las 2:00 p.m., lo que permitió que las personas esperaran al papa para grabar videos o tomarle la foto del recuerdo. Ese anhelo se cumplió, pues todo el viaje hasta ese punto el papa mantuvo la ventana abierta.

Zona estratégica

Quienes lograron la mejor vista del papa fueron quienes se ubicaron en el área entre el Registro Público y la Clínica Hospital San Fernando, en la vía España, en el corregimiento de Pueblo Nuevo. En ese lugar estaba programado el cambio hacia el papamóvil, que fue diseñado por la arquitecta panameña de 22 años, Ana Victoria Taboada.

El tradicional vehículo de transporte de los pontífices durante sus giras fue donado por la empresa Ford y la empresa TriStar Centroamericana, quienes contribuyeron para su fabricación.

Fue como un acto de magia: esperado, pero rápido. Un sonriente Francisco salió del sedán color oscuro que lo condujo desde el aeropuerto hasta los predios de la clínica hospital San Fernando. Una multitud ansiosa lo vitoreó y le tomó fotos y videos.

Envuelto en su blanca sotana, apenas tuvo segundos para agitar su mano derecha y saludar a quienes estaban apostados en una gradería lateral, pues rápidamente lo subieron al papamóvil. Junto a él iba el arzobispo metropolitano José Domingo Ulloa. Los aplausos se entremezclaron con gritos de júbilo.

“Aquí estoy para hacer tu voluntad”, cantaba, a voz en cuello, un grupo de peregrinos mexicanos, mientras mostraban sonrisas de felicidad. Entre ellos estaba Francisca, una joven peregrina que en su Chile natal cursa el cuarto año de secundaria y quien eufórica comentó: “El papa Francisco es mi tocayo”, mientras una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro.

Francisca vino a Panamá acompañada de al menos 150 de sus compatriotas, con la única ilusión de ver al santo padre.

Cuando Francisco pasó, raudo y veloz, los ojos color aceituna “de su tocaya” miraban hacia la lejanía.

En el papamóvil, Francisco se mostraba humilde, mirando de un lado a otro, con esa sonrisa que al decir de algunos peregrinos entrevistados refleja su don de gente. Mientras con su mano izquierda se aferraba al auto, con la derecha iba repartiendo bendiciones en forma de saludo.

La moderada brisa que se dejó sentir en los alrededores no logró, inicialmente, moverle el solideo (gorro) que cubre sus escasos cabellos.

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“Fue como de magia”, dijo Helena, una portuguesa en cuya piel se notaban los estragos de un candente sol que desde horas de la mañana acompañó a quienes, llenos de fe, esperaron al guía de los católicos.

El pontífice siguió su recorrido hasta llegar al corregimiento de Calidonia. En la Basílica Menor Don Bosco lo esperaba un gran número de personas, entre ellos, sacerdotes.

En ese punto, el papa -el número 266-, con una cálida sonrisa le dio la bendición a los presentes.

El pensamiento recurrente en ese lugar también fue que todo se dio muy rápido. “Pensamos que se iba a bajar”, expresó Maruquel Rodríguez, una panameña que llegó muy temprano a la iglesia, con banderas de Panamá y la JMJ en mano, para celebrar la visita del pontífice argentino a suelo istmeño, la segunda en la historia de un líder católico.

Cambio en la agenda

Desde Calidonia siguió hasta la plaza 5 de Mayo; el papamóvil giró con dirección a la sede de la Policía Nacional, en el corregimiento de Ancón, donde estaba previsto cambiar nuevamente a vehículo cerrado. Hubo cambio de planes. Francisco decidió seguir en el papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica.

En la Policía Nacional, los presentes coreaban: “Ya llegó, ya llegó, el papa Francisco ya llegó” . Mientras, en una pequeña tarima había una banda musical que amenizaba con música cristiana.

Llegó a la Nunciatura

La barriada de Clayton se puso bonita para recibirlo. El césped fue perfectamente cortado, había banderas de Panamá y el Vaticano intercaladas en los faroles y en las inmediaciones de la Nunciatura. Hasta esas obras en la vía que siempre se demoran habían culminado a tiempo esta vez.

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Las vallas delimitaban el camino que recorrería el papa, el último tramo de su primer trayecto por la ciudad de Panamá, tras un largo viaje desde Roma.

Cientos de personas esperaron al pontífice por horas en Clayton. Grupos de jóvenes jugaban a las cartas, conversaban o seguían desde sus celulares la travesía del papa por otras calles de la ciudad. Por momentos cantaban esa frase que resuena por la ciudad estos días: “¡Esta es la juventud del papa! ¡Esta es la juventud del papa”.

La escena era coloreada por banderas de Panamá, Colombia, México, Cuba, Venezuela, Honduras, España e Italia, entre otras.

“Estamos disfrutando de la universalidad de la Iglesia, con gente de todas las culturas y dando gracias por la oportunidad de estar con el papa Francisco”, comentó José Miguel Baquero, un voluntario colombiano que participa en la JMJ.

Desde Italia viajaron Beatrice Uslenghi y Andrea Brandoni para compartir esta jornada con el máximo representante de la Iglesia católica. “Queremos ver al papa y por eso hemos hecho este largo viaje. Aquí podemos hablar con él. Estar cerca”, dijo Brandoni. “Esta es la fuerza de la cristiandad. No importa si es en Italia, en Panamá o si yo soy de Rusia. La cristiandad nos llega a todos juntos”, comentó la joven italiana.

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Muy cerca de la entrada a la Nunciatura había unos niños de los grupos de Jesús y María y de Infancia Misionera vestidos con atuendos de santos. La consigna era clara: cuando se acercara el papa Francisco a la entrada había que cantar y bailar para llamar su atención y saludarlo.

Pasadas las 6:00 p.m., la algarabía de los asistentes anunció la proximidad del pontífice. Llegó en el papamóvil saludando a un lado y a otro hasta que culminó el trayecto y el rastro del auto se perdió dentro de los muros de la Nunciatura. Unos minutos después salió un miembro del equipo de seguridad y le entregó a una niña una flor que viajó en el papamóvil.

Cayó la noche y centenares de personas se mantenían en las inmediaciones de la Nunciatura esperando un saludo del papa. “Que venga el papa” y “Francisco, hermano, te estamos esperando” fueron algunos de los cánticos de los feligreses que esperaban tener un nuevo contacto con Francisco. No faltaron plegarias como el Padre Nuestro ni oraciones a la Virgen y hasta una niña reclamó convencida a un periodista que le pidiera al papa que saliera. Cada vez que se encendía la luz de una de las habitaciones de la Nunciatura se animaba el menguante grupo de peregrinos y vecinos y retomaban los cánticos. Nada funcionó, pero queda mucha semana para tener contacto con el papa. Pasadas las 8:00 p.m. se marchó el último grupo y la Nunciatura quedó en calma. A buen seguro en ese momento ya estaba descansando. Culminaba así una jornada histórica para Panamá.

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Agenda apretada

Para hoy, el papa tiene previsto una serie de actividades en la Presidencia de la República, así como la misa de apertura en el campo Santa María la Antigua, en la cinta costera.

Francisco estará en Panamá hasta el próximo domingo 27 de enero para compartir con los miles de peregrinos y panameños en la JMJ.

Hasta ayer a las 7:00 a.m., el balance del Servicio Nacional de Migración indicaba que habían ingresado al país 55 mil 311 peregrinos. El punto de mayor llegada es el aeropuerto de Tocumen, con 35 mil 590 personas; seguido de Paso Canoas, con 12 mil 904, y Panamá Pacífico, con 4 mil 221.

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(Con información de Aleida Samaniego, Julio Aizprúa, Olmedo Rodríguez, Juan Manuel Díaz, Alex Hernández y Roberto González Jiménez)

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