El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero fue amplio en su presentación ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) ayer, pero una de sus afirmaciones fue contundente: “Este proceso será largo y difícil”, en referencia al diálogo que impulsa la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) con su mediación y la de los expresidentes de Panamá Martín Torrijos, y de República Dominicana, Leonel Fernández.
El exmandatario español compareció a la sesión del Consejo a solicitud del Gobierno de Venezuela que, en la 46 Asamblea General Ordinaria, el pasado 15 de junio, pidió que se le permitiera al grupo explicar los avances del alegado diálogo.
En todo momento, el español defendió el carácter “imparcial” y de “búsqueda de la objetividad y el equilibrio” con el que se conducen, con el propósito de, dijo, ayudar a Venezuela ante los serios desafíos que tiene y en solidaridad con su pueblo.
La reunión de ayer duró 2 horas y 50 minutos, durante las cuales, 22 de los 34 Estados miembros tomaron la palabra para aplaudir el trabajo de los expresidentes, para exponer sus visiones y dudas sobre el proceso y, en algunos casos, para hacer preguntas al mediador.
De hecho, la frase en la que Rodríguez Zapatero reconoce que la tarea será ardua y tomará tiempo se produjo en el marco de una respuesta general a lo señalado por los representantes y lo dicho por el secretario general, Luis Almagro, quien aseguró que para dialogar es fundamental escuchar, que no es solo “sentarse a conversar” y que es necesario que el diálogo se produzca en función de un “compromiso con la democracia”.
“Les puedo asegurar que como presidente del Gobierno (...) sé lo que es un proceso de negociación cuando se parte de situaciones tan antagónicas. He hecho una agenda que no ha sido discutida, los temas están ahí, se han pedido precisiones, pero la agenda es clara, es compartida”, manifestó el mediador, en referencia a una lista de temas que enumeró cuando el presidente del Consejo, Juan Arcuri, le dio la palabra por primera vez y ante peticiones de los presentes por precisar tiempos y detalles.
En ese momento, antes de divulgar la agenda, remarcó que era la primera vez que hablaba en público del tema, luego de que el 19 de mayo pasado anunciara, junto a Leonel Fernández y tras reuniones en Caracas con las dos partes, que tratarían de llevar adelante un diálogo.
“Hasta hoy hemos tenido en torno a 20 reuniones con el Gobierno, con los representantes de la oposición, reuniones en Caracas, reuniones en República Dominicana. Estamos, pues, en la fase de exploración para construir pilares de un diálogo sólido y consistente. No hemos perdido el tiempo (...) espero pueda tener en fechas razonables una confirmación, una reválida en el inicio activo del diálogo, aunque un camino se ha recorrido”, apuntó.
La eventual agenda revelada contempla: abordar conflictos y controversias entre poderes institucionales existentes en Venezuela, surgidos de una manera muy clara desde las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015; y la reconciliación, que incluye temas relativos a la amnistía, los indultos, la verdad, reparación de las víctimas y, para ello, dijo Rodríguez Zapatero, “hay una comisión de la verdad puesta en marcha por el Gobierno”, con la validación de la Unasur.
También incluyó en la agenda los principales problemas sociales y económicos; la verificación de los cumplimientos electorales para que, explicó, “nadie cuestione que los procesos electorales en ese país se producen”; y, por último, los derechos fundamentales y una acción por el desarme.
Al abrirse el espacio a la participación de los Estados, el primero en hacer uso de la palabra fue Paraguay, representado por su vicecanciller, Óscar Cabello Sarubbi, quien destacó que una acción como a la que se han abocado los exmandatarios requiere una participación de todos los organismos. “No podemos acreditar a unos y desacreditar a otros. Así que como recibimos con interés el informe que nos presenta, apoyamos plenamente y con mucho interés la realización de la sesión extraordinaria del 23 de junio para recibir el informe del secretario general”, afirmó.
Argentina reiteró la importancia de que el Consejo Permanente participe en la iniciativa con más que apoyo logístico. Para ello propuso la conformación de un “grupo de amigos” que de a los expresidentes el apoyo que requieran en el ejercicio de sus funciones como propiciadores del diálogo y la concertación en Venezuela.
A su turno, el representante de Panamá hizo un reconocimiento al esfuerzo que realizan los expresidentes y un llamado para que el diálogo llevado a cabo por ellos y otras instancias tenga resultados “concretos y pronto”. Al mismo tiempo, reiteró que a Panamá le preocupa y se solidariza con el pueblo venezolano.
Brasil remarcó que no hay incompatibilidad de principios entre la OEA y la Unasur y por ello deben aprovechar ambos foros para ser utilizados de un modo coherente y productivo, a fin de promover por medio de un diálogo nacional la necesaria concordia a la que se refirió Rodríguez Zapatero.
Canadá, que manifestó su apoyo a la conformación del “grupo de amigos” y dijo apoyar la presentación del secretario general mañana, manifestó que espera que esta iniciativa dé resultados positivos y efectivos en un tiempo razonable, e instó a los exmandatarios a acoger, no solo el apoyo logístico y técnico de la OEA, sino su experiencia.
Estados Unidos reiteró sus críticas a la falta de libertad de prensa y de independencia entre los poderes Ejecutivo y Judicial, así como a la existencia de presos políticos. No obstante, saludó la iniciativa y, sobre todo, el que se haya presentado una agenda para un eventual diálogo.
Chile expresó su beneplácito a que en la agenda se busque la pacificación del debate y la acción política, para lo cual, indicó, es imprescindible el cumplimiento de las normas constitucionales y electorales.
Sin embargo, adujo que “el tiempo es poco” y les preocupa que su iniciativa de acercamiento entre el Gobierno y la oposición “esté en la etapa exploratoria”. “Este Consejo Permanente está presto a colaborar en todo lo que estimen pertinente y a escuchar todo lo que ustedes nos quieran informar”.
Tras estas y otras manifestaciones de apoyo y del llamado a trabajar de forma conjunta y rápida, Rodríguez Zapatero manifestó su disposición a volver a la OEA, si el diálogo avanza, acogió los ofrecimientos de apoyo y colaboración, aunque dijo no poder dar una contestación, porque esos pedidos sobrepasaban sus capacidades, y aseguró que la aceptación del presidente Nicolás Maduro a que él hablara con Leopoldo López es una prueba de su voluntad de reconciliación.
Por otro lado, dijo que haría una acotación que le parecía importante. “Venezuela tuvo un cambio de régimen, de la cuarta a la quinta república, de la caída de un régimen y la entrada de otro, que ha sido mayoritario –ha ganado 18 de 19 elecciones– y el 6D, aunque había sospechas de que no se iba a producir y no se iba a aceptar, se produjo una victoria de la oposición (…) yo llevo un mes escuchando sin parar, al Gobierno y a la oposición, he tenido más horas de reunión con la oposición que con el Gobierno (…) para que quede constancia también aquí, yo empecé a interesarme, a participar, a acercarme y a llegar a esta primera fase que es construir un diálogo nacional porque me vino a ver una persona de la oposición, el primero que me llamó (…)”, reveló.
Mientras el Consejo Permanente escuchaba a Rodríguez Zapatero, en Caracas, la Mesa de la Unidad Democrática emitió un comunicado en el que reafirmó“la importancia de la activación de la Carta Democrática, como mecanismo que ayude a resolver la crisis de manera pacífica y restablecer el orden constitucional que el Gobierno ha alterado”. Asimismo, advirtió que “el Gobierno intenta vender un presunto proceso de diálogo, hasta la fecha inexistente”, para tratar de frenar la aplicación de la Carta y que “un proceso de diálogo efectivo con apoyo internacional se puede ver obstaculizado por la participación de mediadores en una iniciativa convocada solo por una de las partes”.
