El dramaturgo y Premio Nobel de literatura italiano Darío Fo escribió la sátira Aquí no paga nadie, en la que dos amas de casa se rebelan contra la economía, saquean un supermercado y luego buscan convertir en cómplice al esposo de una de ellas. La obra recoge una interpretación de la economía satírica y contestataria.
Con el proyecto de ley 287, aprobado en segundo debate por la Asamblea Nacional, lo que es una comedia, se transforma en tragedia.
Aunque fue mejorado ayer, el proyecto recoge una especie de pensamiento mágico sobre el funcionamiento de la economía. Es cierto que otros países han aprobado moratorias e incluso subsidios generosos para enfrentar la crisis financiera causada por la pandemia.
Pero muchos de esos países tienen banco central y, en muchos casos, importantes ahorros nacionales a los que pudieron recurrir, como China, Corea del Sur, Singapur y las naciones escandinavas. Otros países europeos recurrieron a la generosidad del Banco Central Europeo.
Panamá, empero, no cuenta con ninguna de esas herramientas.
Los bancos, financieras, compañías de seguros, cooperativas y demás actores del mundo financiero manejan dinero ajeno, por el cual, a su vez, deben pagar intereses.
Igualmente, las entidades y personas naturales que arriendan viviendas u oficinas que necesitan subsidiar a sus inquilinos requieren, al mismo tiempo, recibir asistencia.
En otras regiones, el Estado subsidió estos pagos. En Panamá, no hay capacidad para ello.
Es muy necesario reemplazar los ingresos perdidos, tanto de los trabajadores formales como de los informales. Ese subsidio puede ser estructurado de lo que ya el Ejecutivo ha presupuestado. Tal vez $80 es muy poco. Quizás $300 sea lo justo, pero de dónde sale ese dinero.
Al reiterar medidas acordadas por los bancos en otros términos, y amarrar la economía y la capacidad de respuesta del Gobierno a medidas improvisadas o cargadas de conflictos de intereses, se le quitan herramientas al mercado y al Estado.
¿Qué pasa si la pandemia empeora o dura más?. Encasillar a la economía y al Ejecutivo en un corsé es tomar una situación que ya está muy mal y convertirla en una catástrofe.
Aquí no paga nadie se puede convertir en la peor tragedia de nuestra economía.
