Waldi, Amik, Misha, Sam, Hodori, Cobi, Izzy, Ollie, Syd, Millie, Atenea, Beibei, Jingjing, Huanhuan, Yingying, Nini, Wenlock y ahora Vinicius han sido los nombres con que se bautizó a las mascotas de los Juegos de verano. Vinicius y Tom serán una prueba de fuego para la economía brasileña, golpeada por problemas sociopolíticos, el desempleo y el zika. Desde las olimpiadas coreanas de Seúl en 1988 y hasta la actualidad, los Juegos Olímpicos y Paralímpicos los organiza la misma ciudad y las mascotas se crean a la par. En 1980, sin tanta popularidad para aportar a la economía, hicieron su debut en los Juegos Paralímpicos de Arnhem (Países Bajos) dos hábiles ardillas, que marcaron el camino en este aspecto olímpico. Todas ellas han ayudado a transmitir los ideales olímpicos que Pierre de Coubertin promulgó en 1896. Él pretendía impulsar las relaciones pacíficas y constructivas entre las naciones.
Una prueba de fuego en Brasil
13 may 2016 - 08:03 AM