El octavo día del nuevo juicio al expresidente Ricardo Martinelli por presuntas escuchas ilegales concluyó con la afirmación de la fiscalía de que las pruebas aportadas en los siete cuadernillos, cuya lectura se inició el pasado miércoles a puerta cerrada, confirman interceptaciones no autorizadas hechas con el Consejo de Seguridad Nacional (CSN).
Ricardo González, vocero de la fiscalía, fue enfático al señalar que los cuadernillos contienen cientos de conversaciones, correos y seguimientos hechos entre 2012 y mayo de 2014 por un grupo de funcionarios del CSN, por órdenes del entonces presidente Martinelli.
La defensa alega que esas pruebas son ilegales, porque supuestamente se violó la cadena de custodia, pero, según González, olvidan que ese expediente fue usado en el proceso seguido a los exdirectores del CSN Gustavo Pérez y Alejandro Garuz, condenados en primera instancia por los pinchazos.
Además, dijo que esas mismas pruebas se usaron cuando el proceso se surtía ante la Corte Suprema de Justicia, cuando Martinelli ostentaba el cargo de diputado del Parlamento Centroamericano y que en esos casos su legalidad nunca fue objetada.
Carlos Carrillo, del equipo de abogados de Martinelli, insistió que los sellos de algunas pruebas están rotos, no se cumplió con la cadena de custodia y algunas diligencias se realizaron sin presencia de un abogado defensor. Sostiene que todo esto vulnera las garantías de su cliente a un proceso justo.

