El anuncio de que el Gabinete aprobó ampliar la contención del gasto corriente en $125 millones para seguir haciendo frente a la pandemia, fue calificado como un gesto en la dirección correcta, pero insuficiente para que tenga algún efecto sustancial en el equilibrio de unas cuentas fiscales deterioradas y una economía alicaída tras el desplome de 17.9% en 2020.
“Hay que hacer un esfuerzo mucho más fuerte, porque las proyecciones suponen que vamos a tener un déficit muy alto”, dijo el expresidente del Colegio de Economistas, Olmedo Estrada.
En 2020, el déficit fiscal del Gobierno Central fue de $4,886 millones y para este año se espera que la cifra sea de $4,099 millones.
El presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, José Ramón Icaza, dijo que la situación de estrechez fiscal ha derivado en la mayor adquisición de deuda y aseguró que “hemos sido bastante claros en solicitar al Gobierno que haga una revisión del gasto corriente del Estado”.
Por su parte, economistas como Felipe Argote y Carlos Araúz advirtieron de la necesidad de enfocar el gasto hacia inversiones productivas, como proyectos de infraestructuras, para dinamizar la economía y el empleo, con lo que se elevarían los ingresos del Gobierno y se reduciría el déficit fiscal.

