Los esfuerzos por conservar los anfibios datan de hace 30 años, cuando científicos de varias nacionalidades empezaron a estudiar la vulnerabilidad de estas especies en diferentes partes del mundo.

En Panamá el trabajo más intenso empezó en 2005, con la creación del Centro de Conservación de Anfibios de El Valle de Antón (Coclé), y en 2009 se estableció el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, que sumó un segundo centro investigativo y de reproducción de anfibios en Gamboa, Colón.

La labor en ambos centros se inició con la recolección de parejas de anfibios, con especial atención a la Atelopus zeteki o rana dorada, que desde hace años no se observa en su hábitat natural.

En el caso del centro de Gamboa, han logrado reproducir en 10 años unos 800 individuos de ocho especies. Mientras que en el laboratorio de El Valle de Antón trabajan con 60 especies de diversos géneros y han reproducido exitosamente 25 especies. Hoy se enfocan en ocho especies de cinco géneros diferentes de anfibios.

El objetivo del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá es estimular la reproducción de los anfibios en riesgo de extinción para reintroducirlos al campo. Esa etapa se puso en marcha entre mayo y junio pasado en el valle del Mamoní, al este del país, en una zona controlada para observar la adaptación, o no, de los anfibios.

El hongo infeccioso Batrachochytrium dendrobatidis (hongo quítrido) causó la casi desaparición de familias de anfibios en Panamá, antes de la intervención de los científicos, informó el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.

