Las redes del crimen organizado dedicadas al robo y hurto de vehículos parecen haberse activado tras el levantamiento de algunas de las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia de la Covid-19.
Así lo demuestra la reciente recuperación por parte de la Policía Nacional y el Ministerio Público de 25 carros robados entre febrero pasado y lo que va de este mes.
Además, la fiscal Sonia Almanza, especializada en la investigación de robos y hurtos de vehículos, confirmó que en los primeros meses de 2021 se ha registrado un aumento en las denuncias relacionadas con estos delitos.
En todo 2020 se reportaron 84 denuncias por robo y hurto de autos, y solo en los primeros meses de 2021 ya se han reportado 123 denuncias por estos ilícitos.
Almanza reveló que existen grupos del crimen organizado de Centroamérica que realizan pedidos específicos de vehículos para ser robados o hurtados en Panamá y posteriormente vendidos en Costa Rica.
Precisó que los vehículos preferidos por los delincuentes son pick up y camionetas con tracción en las cuatro ruedas (4x4) que son sacadas del país por tierra y luego vendidas en el mercado negro.
Fuentes de la Policía Nacional detallaron que, en ocasiones, las redes de hurto de vehículos usan las mismas rutas terrestres usadas por los narcocarteles para sacar sus alijos del país.
También destacaron la posible vinculación de funcionarios municipales, que facilitarían el registro fraudulento de los carros para su posterior salida del país o venta.
Estas redes, al igual que los narcotraficantes, distribuyen el trabajo en grupos: uno vigila al dueño del auto, busca la oportunidad y lo roba, ya sea usando armas de fuego o herramientas especializadas para el hurto. Otro grupo se encarga de ocultarlo, conseguir los documentos falsos y sacarlos del país.
Las autoridades panameñas han descubierto vehículos robados de Panamá en Honduras, Costa Rica y Nicaragua, en su mayoría, camionetas 4x4 y vehículos sedán, todos con los seriales de motor alterados.
Las investigaciones revelan que estos grupos usan trochas entre la frontera entre Panamá y Costa Rica para mover los autos.
Algunos de estos autos han sido repatriados, pero no son devueltos de manera inmediata a sus dueños, ya que se requiere verificar los documentos de compra originales y otras inspecciones de criminalística forense.
El robo de vehículos tiene una pena de 7 a 10 años de prisión, pero si el delito es configurado como delincuencia organizada, la sanción puede oscilar entre 6 y 12 años de prisión. En tanto, la pena por el hurto de accesorios de autos es de entre 5 y 10 años de cárcel.
