El refugio de Belisario

El refugio de Belisario
El viejo caserón del Dr. Belisario Porras fue restaurado en 1977, luego de estar abandonado durante décadas, sirviendo para guardar piensos y granos para los animales.

En la finca El Pausílipo, que fuera propiedad del tres veces presidente de la República, Doctor Belisario Porras (1912-1916; 1918-1920; 1920-1924), la tranquilidad es envidiable.

Ubicada en Las Tablas Abajo, en el distrito de Las Tablas, en sus alrededores solo se escucha el trinar de los azulejos y de uno que otro piquigordo que se mece en las ramas de los árboles de corotú y guácimo que la rodean.

Este potrero, conocido anteriormente como El Guácimo, fue adquirido por Porras en 1880, cambiándole el nombre a El Pausílipo, como recuerdo de su reciente estadía en Europa.

Sobre cómo adquirió esta propiedad, cuenta la historia que recién llegado del viejo continente recibió la visita de las hijas del desaparecido José María Barrios, quienes recurrieron a sus servicios para que se encargara de todo lo referente a la herencia paterna. Una vez cumplido su trabajo, las jóvenes no tenían dinero para pagarle, por lo que le entregaron 100 vacas criollas.

Ante este imprevisto pago, Porras se vio en la necesidad de alquilar y luego comprar unas tierras para que pastaran los animales.

El 2 de abril de 1889, empezó la construcción de una casa de adobe, madera y tejas, y contigua a esta una cocina, una caballeriza y un cuarto para mozos y criados. Desde ese momento, cuando los vaivenes políticos le eran adversos, El Pausílipo se convirtió en su refugio.

Muerto Porras, el 28 de agosto de 1942, El Pausílipo sufrió varias transformaciones, y la casona familiar ya no volvió a ser la misma.

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