El desplome de la economía en 2020, unido al sustancial aumento de la deuda pública disparó uno de los indicadores usados como referencia para calibrar el estado de las finanzas públicas y la sostenibilidad de la deuda.
La relación entre la deuda del sector público no financiero y el producto interno bruto (PIB) pasó de 46.4% en 2019 a 69.8% en 2020.
Un reciente reporte del Centro Nacional de Competitividad recogió el dato y señaló que supone “un retroceso en el indicador de casi 20 años”. Y es que para hallar un dato peor hay que remontarse a 2004, cuando superaba ligeramente el 70%.
A partir de ese momento, la relación deuda-PIB se contrajo tras varios años de fuerte crecimiento económico. Aunque en la pasada década inició una tendencia ascendente, se había mantenido por debajo del 40% hasta 2018. En los dos últimos años, el aumento ha sido de 30 puntos porcentuales.
Un plan de consolidación fiscal para contener el déficit y la priorización hacia el gasto productivo para dinamizar la economía son algunas de las recomendaciones de analistas para lograr la sostenibilidad de las finanzas.
