Miembros de la sociedad civil organizada, ciudadanos y líderes políticos cuestionaron duramente al contralor Gerardo Solís por su acérrima defensa al gobierno de Laurentino Cortizo, durante la presentación de su informe de gestión en la Asamblea Nacional (AN).
Voces como la del diputado independiente Gabriel Silva aseguran que el contralor no rindió cuentas, sino que fue al Legislativo a “hacer política, y a defender y promover al gobierno”.
Además de justificar el incremento de la planilla estatal, Solís le echó tierra a escándalos surgidos en medio de la pandemia, como la intención de compra por parte de la Presidencia de ventiladores con supuesto sobreprecio y la construcción del hospital modular.
La Contraloría, a los pies del Gobierno
El rol que ejerce la Contraloría General de la República en un país que maneja un presupuesto estatal superior a los $25 mil millones al año, está en el centro del debate. La culpa la tiene el contralor Gerardo Solís, que presentó un informe de gestión ante la Asamblea Nacional, que ha sido calificado como “vergüenza”, “decepción” y de “complicidad” y “encubrimiento al Gobierno”.
En la discusión gravitan desde los méritos para ejercer el cargo, hasta la forma cómo se escoge y las atribuciones, luego de que el pasado miércoles Solís defendió a la actual administración, minimizó la mayoría de los escándalos surgidos en la pandemia, le dio un espaldarazo a las planillas de los diputados y justificó el aumento en la contratación de funcionarios del gobierno central, entre otras cosas. Habló durante casi dos horas y no atendió preguntas.
Para el presidente del Partido Panameñista, José Isabel Blandón, la Contraloría debe pasar por “una profunda reingeniería”. Propone que el contralor sea electo por mayoría calificada, que se elimine el control previo y que no asista al Gabinete.
Corazón PRD
Solís fue escogido por la Asamblea Nacional, que controla el oficialista Partido Revolucionario Democrático (PRD). Ese día, 68 de los 71 diputados votaron por él. Los independientes Juan Diego Vásquez y Gabriel Silva se abstuvieron, mientras que Mayín Correa, de Cambio Democrático, se ausentó de la jornada.
Un año antes, exactamente el 16 de septiembre de 2018, Solís fue uno de los que compitió en primarias por la candidatura presidencial del PRD, pero los perredistas no le dieron el apoyo. Ganó Laurentino Cortizo; en segundo lugar quedó la diputada Zulay Rodríguez, y en tercero, el expresidente Ernesto Pérez Balladares.

‘Pelonera’
La Ley 32 de 1984 le atribuye 15 funciones al contralor, entre ellas, una bien amplia: la de fiscalizar, controlar y regular todos los actos de manejo de fondos y otros bienes públicos. Sin embargo, eso quedó en entredicho después del discurso que pronunció en la Asamblea. Él mismo reconoció en el hemiciclo legislativo que “le cayeron en pelonera”, por defender, entre otras cosas, la construcción del hospital modular para atender a pacientes contagiados con la Covid-19.
“Ese proceso del hospital modular ha ayudado a mil 739 panameños... Determinaron los técnicos de la Contraloría que el precio que pactó el MOP para la construcción de ese hospital estaba por debajo de la mitad, casi cerquitita de lo mínimo que se podía pagar, pero todo lo que se dijo de ese hospital [...]”, manifestó.
Ese día también desestimó el caso de la intención de compra por parte del Ministerio de la Presidencia de ventiladores con sobreprecio y la distribución de jamones para las Naviferias, entre otros. Además, defendió las millonarias planillas secretas de los diputados, con el argumento de que “tienen derecho a tener trabajadores comunitarios”, y justificó el incremento monetario de la planilla del gobierno central, al explicar que se da “por razón de leyes especiales que reivindican ajustes salariales”. Agregó que el Estado es “el mayor empleador del país y es natural que aumente el monto”.
Annette Planells, del Movimiento Independiente, expresó que Solís evidenció el desconocimiento de su rol de control al prestarse como defensor de las decisiones del gobierno. “Justificar los aumentos de planillas, comparándolo con las pasadas administraciones que también abusaron, es inaceptable”, agregó.
“Parecía más el informe de un defensor y un justificador”, aseguró Blandón.
“Clientelismo sigue recibiendo sello de aprobación oficial y público. Ayer le tocó a la @ContraloriaPma. Peligrosa ruta la que lleva la democracia panameña sin instituciones de control”, escribió en Twitter Lina Vega, presidenta de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana.
¿Y los diputados?
Los únicos diputados que hasta ahora se han pronunciado sobre el informe de Solís son los independientes Juan Diego Vásquez y Gabriel Silva.
“Vino a defender la corrupción, las licencias con sueldo, a PPC, el hospital modular y a aplaudir que le aprobaran la ley para que no lo investiguen”, fue parte del tuit que publicó Vásquez sobre el tema. Mientras que Silva escribió: “El Contralor, quien debe ser independiente e imparcial, fue a la Asamblea a hacer política y a defender y promover al Gobierno. No a rendir cuentas”.
Esa noche ningún diputado pudo cuestionar a Solís. El presidente de la Asamblea, Crispiano Adames, terminó la sesión con la promesa de que el contralor volvería para contestar las preguntas. Adames comunicó esta decisión después de alabar a Solís. “Ojalá todos lo hicieran así”, manifestó.
Hasta ayer en la tarde se desconocía la fecha en que Solís comparecerá al Palacio Justo Arosemena.

