El gobierno de las islas Falkland/Malvinas está consciente de que tiene desafíos que atender para lograr el crecimiento a que aspiran: restricciones de su fuerza laboral y una población que envejece, y asegurarse de que el mercado local sea sostenible y se beneficie de la actividad y el aumento de los ingresos. Así lo dejaron plasmado en un documento que contiene su visión y el plan de trabajo hasta el año 2018.
Sin embargo, sus asambleístas –responsables de la elaboración del llamado Plan para las Islas– aseguran que ese crecimiento de la población tiene que ser ordenado y controlado, para no afectar el estilo de vida de la comunidad y su medioambiente.
Según el censo de población 2012, al menos mil 700 de sus poco más de 3 mil residentes tienen entre 15 y 64 años y unos 300, 65 y más.
Hasta ahora, el gobierno se ha asegurado de ejercer controles. Para que una persona pueda aplicar como residente ante el departamento de Migración tiene que haber conseguido un empleo –actualmente hay 15 posiciones disponibles en el sitio de internet donde el gobierno los publica–. Además, la persona debe tener buena salud y ningún antecedente criminal.
Una vez se consigue el trabajo –que le garantiza un permiso temporal de residencia–, hay que demostrar que se es un buen ser humano y que se tiene sentido de comunidad. “Buscamos personas de buena reputación y buen carácter”, manifestó Ian Hansen, uno de los ocho miembros de la Asamblea Legislativa.
El también asambleísta Mike Summers señaló que el objetivo de las autoridades es asegurarse de que las personas que quieran vivir en las islas compartan la cultura y los valores que ellos profesan. Y es que, al ser una comunidad pequeña, el respeto a las reglas se practica invariablemente y existe un código de conducta que le dice a los visitantes qué tipo de conducta esperan de ellos. Incluso, hay reglas no escritas que se descubren al conversar con los isleños y que son determinantes a la hora que el gobierno evalúe una solicitud de residencia permanente, como que la persona colabore con las necesidades de la comunidad, porque, explican los asambleístas, son pocos y hay mucho trabajo por hacer.
No obstante, Summers, como el resto de las autoridades locales, está convencido de que tienen que abrirse a la inmigración para garantizar la sustentabilidad de su modelo de vida.
De hecho, a fines del pasado abril, Summers presentó una ley que busca desarrollar políticas de inmigración más proactivas, y urgió al Inmigration Review Group a presentar opciones de políticas que favorezcan el incremento de la población residente permanente y la adopción de políticas de crecimiento controlado.
“Parece que hemos adoptado una actitud mucho más controladora en vez de fomentar actitudes hacia la inmigración”, expresó Summers al presentar la ley, de acuerdo a un reporte de MercoPress.com.
El proyecto pretende estimular el debate entre la población y las autoridades acerca de qué quieren para el largo plazo en términos de tamaño y permanencia de la población.
Lo que busca impulsar a través de una ley Summers tiene un antecedente. El legislador Hansen precisó a este medio que desde hace algún tiempo desarrollan una estrategia para captar hasta 45 personas por año para que residan en las islas, pero no han logrado alcanzar esa meta. Reconoció que una de sus limitaciones para lograr este objetivo es que no tienen la infraestructura apropiada. Se refiere a que requieren ampliar su oferta de servicios y negocios, a fin de generar más empleos permanentes, así como acelerar la construcción de viviendas.
El plan de las islas no se basa solamente en aumentar su población. También se enfocan en mejorar su conectividad internacional y la oferta hotelera para abrir más posibilidades al turismo; en desarrollar una estrategia de infraestructura para el campo, con el fin de crear un centro poblacional sostenible fuera de Stanley; y en mejorar y asegurar la obtención y suministro de electricidad y agua potable de manera que satisfaga las necesidades futuras, entre muchas otras acciones.
IMPULSAR EL TURISMO
La tarea de poner en marcha la estrategia turística está en manos del Buró de Turismo, y pasa, entre otras cosas, por concentrarse en turistas de alto valor que no viajan en cruceros y, cuando lo consideren apropiado, en abrir nuevos mercados.
También implica lograr que los pasajeros de cruceros que llegan a Stanley –capital de las Falkland– como una breve parada de su recorrido, retornen en avión para conocer las islas, y que aquellos que llegan por otras vías se queden más tiempo en estos territorios ubicados a 800 millas del sur más extremo de Chile.
La tarea que se han impuesto no será fácil, porque solo se realiza un vuelo semanal (cada sábado) desde Chile y en caso de que las personas lograran llegar, la oferta hotelera está a su máxima capacidad durante la temporada (septiembre a marzo) que empieza con la llegada del verano y termina cuando se asoma el invierno.
Así lo explicó Kyle Biggs, encargado del Centro de Información de la Junta de Turismo, una entidad del gobierno en alianza con empresarios locales que maneja la estrategia para atraer visitantes, al tiempo que regenta el centro de asistencia para los extranjeros que llegan de visita. En este lugar también opera una tienda de productos representativos del área, incluidas artesanías, actividad que ha permitido que su trabajo se convierta en una actividad autosostenible.
“Hay embarcaciones que hacen viajes especiales, que van a la Antártica y a otras islas. La idea es que vengan y que se queden más tiempo”, apuntó Biggs, quien está consciente de que deben desarrollar áreas como el turismo de aventura, y para ello aspiran a que los isleños vean nuevas posibilidades de negocio en el sector turístico.
Y es que a pesar de que actualmente la riqueza natural de las islas no mueve en libras esterlinas (representa un 2% del PIB) lo que sí les reportan la pesquería y la agricultura (37.2% del PIB), para las autoridades no hay duda de que en el futuro el turismo ecológico será uno de sus motores más valiosos.
También aspiran a desarrollar el turismo de eventos, que podría convertirse, además, en una ventana para contar su versión de la historia de las islas, incluido el período de la guerra con Argentina.
“Estamos evaluando traer un vuelo de Brasil o de Miami, pero hasta ahora la compañía que hace el semanal desde Chile (LAN) nos ha dicho que no hay necesidad porque nunca viene lleno, y lo mismo dice la gente del vuelo militar [desde la base de Mount Pleasant se realizan dos vuelos mensuales]”, dijo Biggs.
A pesar de las opiniones en contra de la idea, Biggs considera una prioridad aumentar los vuelos y está seguro de que si realizan una promoción fuerte pueden atraer más turismo. Adelantó que dentro de la estrategia de promoción de las islas se prevé hacer una agresiva campaña digital, incluidas las redes sociales, en donde tienen una fuerte audiencia de Brasil.
Otra idea que está en evaluación es extender la temporada alta y promover actividades durante la temporada baja, durante la cual el invierno recrudece y es difícil movilizarse y la oferta turística relativa a vida salvaje se reduce porque muchas especies emigran. Sin embargo, remarca, es una época en la que los hoteles bajan sus tarifas para atraer a las personas.
De aumentar el tiempo de estadía de los visitantes podría incluso abaratarse el costo de los servicios, los cuales actualmente resultan elevados. Entre alojamiento, comida y pasajes aéreos desde Panamá a las Falkland/Malvinas, por ejemplo, se requiere disponer el equivalente a $4 mil 200 ($2,500 en pasajes), sin contar el costo de las giras turísticas que decida hacer, para ver pingüinos, elefantes marinos, delfines, orcas e ir a islas con historia de la guerra.
Alex Olmedo, dueño del hotel Waterfront y miembro del Buró, reconoció que requieren prepararse en infraestructura y mano de obra, pero asegura que están decididos a llevar el crecimiento del turismo del 1% –que ha registrado en los últimos tres años– al 5%, ya que esa cifra les daría ingresos por 10 millones al año. “La estrategia se implementará este año. Solo tiene que pasar por el [Excutive] Council para que lo apruebe”, alegó. Este consejo lo integran tres asambleístas, el gobernador, el fiscal general y el comandante de las fuerzas británicas para las islas del Atlántico sur.
Las estadísticas del Buró de la temporada 2014 indican que llegaron a las islas 4 mil 568 turistas, que se gastaron 5.7 millones de euros (unos $6.5 millones), una reducción del 3.4% en las llegadas directas y de 21.6% en los ingresos, con respecto a la temporada 2013. A pesar de esta baja en el denominado turismo en tierra (landbased tourism), el de cruceros marcó en números halagüeños.
43 mil 437 pasajeros desembarcaron en las islas y se gastaron 2.4 millones de euros (unos $2.7 millones). Se trata de una subida del 9.4% y 11.4%, comparado con la temporada 2013/2014.
Los visitantes de las islas se quedaron 16.9 noches –un alza de 0.5 noches comparado con 2013–, no obstante esta cifra incluye el turismo de negocios, ya que el que llega para ocio se queda en promedio 9.9 noches.
Hoy, las Falkland tienen muchas atracciones ligadas a su historia con el mar y a la guerra, y una naturaleza que le quita el aliento a todos los visitantes que las conocen por primera vez.
FACILIDADES PARA LOS TURISTAS
7
Son las operarias de visitas turísticas en tierra y mar.
27
Son las atracciones listadas por Tourist Board para visitar en Stanley.
36
Son los negocios en los que se pueden adquirir recuerdos, artesanías o hacer compras varias. Incluye un Coffee Shop & Wine Bar.
16
Es el total de sitios en los que se puede comer y/o reunirse para compartir unos tragos.
8
Son los sitios de hospedaje disponibles, entre hoteles (2), moteles, acomodaciones y ‘lodge’. En total, 188 cuartos y 401 camas.















