La Corte Suprema de Justicia (CSJ) todavía no resuelve las dos demandas presentadas hace 10 meses en contra de la postulación de Marta Linares de Martinelli como candidata a la Vicepresidencia de la República en las pasadas elecciones.
La candidatura de Linares de Martinelli, esposa del expresidente Ricardo Martinelli, fue admitida por el Tribunal Electoral (TE) mediante Resolución del 1 de febrero de 2014.
El 1 de abril de 2014, el abogado Isaac Mendoza, en representación del ciudadano Raúl Figueroa, presentó la primera demanda de inconstitucionalidad en contra de la postulación.
Al día siguiente, los abogados Mario Galindo y Ramón Arias presentaron la otra acción.
Después de siete meses y medio de presentadas las demandas, el magistrado ponente Oydén Ortega hizo circular el pasado 15 de diciembre un proyecto de fallo que resuelve sendas demandas, para leerlo de forma simultánea con los otros togados. Hasta el momento, el pleno de la CSJ no ha emitido una decisión oficial.
Linares de Martinelli participó como aspirante a la Vicepresidencia de la República de José Domingo Arias, candidato presidencial del partido Cambio Democrático, quien perdió las elecciones generales frente al actual mandatario, Juan Carlos Varela.
Ambas demandas se sustentan y hacen referencia al numeral 2 del artículo 193 de la Constitución.
La norma señala que no podrá ser elegido vicepresidente de la República los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad del Presidente de la República, para el período que sigue a aquel en el que el Presidente de la República hubiere ejercido el cargo.
En su momento, Cambio Democrático defendió la postulación de Linares de Martinelli con una nota en la que el TE manifestó, a solicitud del partido, que los cónyuges no son parientes por afinidad.
Los demandantes arguyeron que “las limitaciones que establece el numeral 2 del artículo 193 le son aplicables a quien tenga la condición de cónyuge del Presidente de la República, lo que lleva a que no pueda ser postulada para ocupar tal cargo y, de ocurrir su postulación, la misma sería violatoria de la Constitución”.
Linares de Martinelli ocupó el Despacho de la Primera Dama, aunque esto no le otorgaba el estatus de funcionaria. Durante el desempeño de sus labores manejó un presupuesto de $12.5 millones.
Tras los cuestionamientos a raíz de esa postulación, suspendió sus labores en el Despacho de la Primera Dama, para hacer campaña política antes de las elecciones.
Diversas organizaciones de la sociedad civil cuestionaron la postulación de Linares de Martinelli, al considerar que era “un intento de reelección disfrazada”.
