Representantes de las seis regiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) analizarán durante dos días, en Panamá, las regulaciones que existen en los diferentes países para la utilización de los sistemas electrónicos de suministros de nicotina o cigarrillos electrónicos.
La directora de Planificación y Punto Focal de Consumo de Tabaco del Ministerio de Salud (Minsa), Reina Roa, explicó que de este encuentro debe salir el documento técnico que se presentará en la VII reunión del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) que se realizará el próximo mes de noviembre en India.
No obstante, independientemente del documento que se llegue a consensuar, en Panamá están prohibidos la comercialización y uso público de los cigarrillos electrónicos y productos similares.
Roa indicó que esta prohibición, que se encuentra vigente desde el pasado 2009, se sustenta en que no existe evidencia científica suficiente para demostrar que el uso de estos dispositivos ayude a las personas a dejar de fumar.
Además, la funcionaria de Salud sostuvo que en la manufactura de estos productos se utiliza dietilenglicol, un producto que se encuentra bajo la lupa del Minsa por los daños que en 2006 causó a cientos de panameños.
Por su parte, la asesora regional del CMCT, Adriana Blanco, explicó que dado que no existe evidencia científica que indique que estos cigarrillos electrónicos contribuyen o no a dejar de fumar, cada país es soberano de tomar sus propias decisiones en materia de regulación del tabaco.
Las decisiones que se adopten durante la reunión, manifestó Blanco, pueden ir dirigidas a prohibir o regular su utilización como producto de tabaco o farmacológico para dejar de fumar.
Sin embargo, Blanco señaló que lo que se pide es que todo lo que se realice esté dirigido a mejorar el trabajo que se ejecuta para reducir el consumo de tabaco, porque la preocupación es que esta actividad mine los esfuerzos que se hacen para bajar el número de fumadores.
Al respecto, el viceministro de Salud, Miguel Mayo, acotó que los cigarrillos electrónicos o productos similares son populares entre la población joven, ya que los consideran como seguros y atractivos.
