Después del desastre de Fukushima, los 51 reactores nucleares de Japón fueron apagados de manera gradual. El último se mantuvo funcionando hasta el mes de mayo de 2012.
Fue la primera vez en 42 años que el país se quedó sin energía nuclear.
El año pasado, la central de Takahama volvió a ponerse en funcionamiento.
Esta planta ha sido muy criticada, pues está construida sobre una falla activa y ya se ha encontrado allí agua contaminada.
En agosto de 2015 volvió a operar también la central de Sendai, en el sur.
“El reinicio de las centrales nucleares confirmadas como seguras es importante para nuestra política energética”, dijo en marzo pasado el portavoz del Gobierno. Las encuestas, sin embargo, indican que la mayoría de la población está en contra de ello.
Pero el primer ministro, Shinzo Abe, ha dicho que ahora “todo está bajo control”.