El mercado asegurador mundial mide año tras año los mayores riesgos y siniestros que afectan las pólizas de seguros de clientes corporativos, colectivos e individuales.
Y justo en época de huracanes en el Atlántico, se encienden las alarmas entre las compañías sobre los daños que puedan generar y las coberturas que se aplican en estos casos. Pero, aunque parezca increíble, no son estos desastres naturales lo que más preocupa, sino que se interrumpan los negocios y la cadena de producción.
Un estudio de la empresa Allianz, que mide cuáles son los mayores riesgos en el mundo y que representan un reto para la industria aseguradora global y para el sector empresarial en general, precisa que entre los 10 principales eventos está en el primer lugar la interrupción de los negocios.
Esto incluye la interrupción de la cadena de suministro de bienes de consumo masivo. En el segundo lugar, aparece la evolución del mercado (volatilidad, intensificación de la competencia y estancamiento del mercado) y, en tercer lugar, los incidentes cibernéticos.
La interrupción del negocio ha escalado en el ranking de los riesgos por cuarto año consecutivo. El informe detalla que en la medida que los procesos manufactureros se desconcentran geográficamente y la ejecución de piezas, partes y componentes se realiza en varios mercados alrededor del mundo, es más factible que ocurra un incidente que fracture la cadena y el proceso de producción.
“Los efectos de la globalización, la digitalización y la interrupción tecnológica plantean desafíos fundamentales a muchos modelos de negocio”, dice el informe de Allianz.
Las empresas parecen menos preocupadas por el impacto de los riesgos industriales tradicionales, como las catástrofes naturales (tormenta, inundación, terremoto), los incendios y las explosiones en comparación con las mediciones de años anteriores. Las catástrofes naturales caen dos posiciones en el ranking de riesgo, para ubicarse en el cuarto lugar, reflejando el hecho de que las reclamaciones de seguros por desastres naturales cayeron a 27 mil millones de dólares en 2015, con pérdidas de catástrofes naturales en su nivel más bajo desde 2009, según el reasegurador Munich Re. Los siniestros por incendio y explosiones también se degradaron como riesgo al pasar del tercer lugar en el barómetro de 2015 al octavo lugar en 2016.
La intensificación de la competencia, especialmente de los jugadores no tradicionales y de las nuevas empresas ágiles, es uno de los motores de la evolución del mercado que aparece por primera vez en los tres primeros riesgos, ocupando el segundo lugar.
También se anticipa que el aumento de la digitalización y la innovación tecnológica tendrá un mayor impacto en el futuro para las empresas y el negocio de las aseguradoras.
“Se prevé que la integración de tecnologías digitales y físicas interconectadas, como la impresión 3D, la nanotecnología, los automóviles sin conductor y las ciudades y fábricas ‘inteligentes’, ofrezca muchos beneficios, entre ellos un aumento de la eficiencia y de los servicios, una tecnología más ecológica y un mantenimiento reducido. Sin embargo, tales beneficios también van acompañados de posibles nuevos riesgos operativos, de seguridad y estratégicos para las empresas”, precisa el informe.
Se espera que para 2020 estén conectados más de 50 mil millones de dispositivos en el mundo, actualmente hay más de 22 mil millones. “Industry 4.0, o la cuarta revolución industrial, crea un enorme potencial de nuevos valores, especialmente para las empresas industriales y no menos importante para nuestra economía y sociedad globales”, dice Michael Bruch, director de Tendencias Emergentes de AGCS, citado en el informe de Allianz.
Expone que mientras que la producción será más personalizada, eficiente, robusta y segura, hay una creciente vulnerabilidad a los ciberataques y la descomposición de la infraestructura en un mundo altamente interconectado. “El nivel actual de seguridad de los dispositivos conectados sigue siendo bajo. El riesgo de seguridad cibernética se incrementará, ya que cada dispositivo es un punto de entrada potencial para las brechas de datos y la interconexión puede aumentar el daño significativamente, creando un alto potencial de acumulación”, alerta Bruch. “Esto también alimentará la demanda de soluciones específicas de ciberseguro”, acota.
América, continente vulnerable
En el continente americano, desde Alaska hasta la Patagonia, el principal riesgo que ven las empresas de la región es la interrupción de los negocios, con 58% de las compañías que contestaron que la fractura en el proceso de producción, suministro de equipos, piezas y partes puede atentar fuertemente contra sus operaciones, una tendencia muy a la par con el resto de las regiones.
En segundo lugar aparece el riesgo cibernético, bien sea a través de ciberataques, la disrupción de nuevas tecnologías que afectan a las empresas tradicionales, robo de data y fallos en el proceso de la tecnología de la información. Y en el tercer lugar, 37% de las empresas contestó que les preocupan los desastres naturales como huracanes, tormentas y terremotos. En el cuarto lugar aparecen los cambios en el mercado y la competencia, y en el quinto lugar, los cambios en las legislaciones, reglas de juego para las inversiones y el proteccionismo comercial.
