Naciones Unidas (ONU) condenó “sin reservas” los ataques de Rusia contra objetivos civiles en Ucrania ayer, en una reunión del Consejo de Seguridad convocada por Moscú sobre armas biológicas.
“La guerra entra en su tercera semana y las fuerzas armadas rusas prosiguen su ofensiva”, dijo Rosemary DiCarlo, secretaria general adjunta de la ONU para Asuntos Políticos.
Tras recordar que varias ciudades están sitiadas por las fuerzas militares rusas y los ataques de los últimos días, en particular en Mariúpol (sur), la responsable denunció la conducta de Rusia en la guerra.
“Atacar a civiles, hospitales, escuelas es inexcusable y sus autores deberán rendir cuentas”, advirtió.
Moscú refuta que se trate de una guerra y califica la invasión de Ucrania de “operación militar especial”.
En la reunión, el embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, repitió las acusaciones contra Estados Unidos y su supuesta cooperación con Ucrania en “30 laboratorios biológicos” que trabajarían con “peste, antrax o el cólera”.
Washington ha desmentido estas acusaciones.
“No vamos a permitir que Rusia consiga mentir al mundo”, dijo la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield. “Rusia es el agresor”, sostuvo antes de recordar que está creando una “realidad alternativa” para justificar la invasión.
Horas después, durante un discurso en la Casa Blanca, el presidente Joe Biden aseguró que Rusia “pagará un alto precio si usa armas químicas” en Ucrania.
Los estadounidenses sospechan que los rusos difunden “mentiras” para “acusar a otros de lo que planean hacer ellos mismos”.
“Vamos a asegurarnos de que Ucrania tenga las armas para defenderse del invasor ruso”, subrayó Biden luego que el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, en mensaje retransmitido por muchos legisladores estadounidenses, deploró que Washington se niegue a que Kiev reciba aviones de combate polacos.
En ese sentido, Biden argumentó que Estados Unidos ya había proporcionado armas antitanques y sistemas de defensa capaces de derribar aviones y helicópteros. También, volvió a señalar que “no vamos a pelear una guerra contra Rusia en Ucrania”. Sin embargo, fue tajante al sostener que “ya sabemos que la guerra de [Vladimir] Putin contra Ucrania nunca será una victoria”.
Paralelamente, Estados Unidos y la Unión Europea impusieron nuevas sanciones que buscan quitarle oxígeno a la invasión rusa.
El presidente Biden, el G7 y la Unión Europea, decidieron excluir a Rusia del régimen recíproco normal que rige el comercio mundial, lo que abre el camino para la imposición de aranceles punitivos contra Moscú.
“Estados Unidos, nuestros aliados y socios continúan trabajando juntos para aumentar la presión económica sobre Putin y aislar aún más a Rusia en el escenario mundial”, dijo Biden desde la Casa Blanca.
Agregó que se tomaron “medidas adicionales para prohibir [el comercio con] sectores faro de la economía rusa, en particular productos del mar, vodka y diamantes”. Poco después, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció la prohibición de las exportaciones de artículos de lujo a Rusia y Bielorrusia.
“No permitiremos que Putin y sus amigos continúen viviendo en la opulencia mientras causan un enorme sufrimiento en toda Europa del Este”, expresó la titular de esa cartera, Gina Raimondo.
Moscú se beneficiaba hasta ahora de un estatus comercial de “nación más favorecida”, que le permite el libre intercambio de algunos bienes y servicios.
Rusia se sumaría de esa manera a Cuba y Corea del Norte, los únicos países excluidos por la primera potencia mundial del principio de reciprocidad, base de la mayoría de las relaciones comerciales internacionales.
La decisión final sobre la exclusión de Rusia del régimen recíproco normal de comercio con Estados Unidos corresponde al Congreso.
Los miembros demócratas y republicanos del Congreso, que muestran un raro impulso bipartidista en lo que respecta a las sanciones contra Moscú, ya manifestaron su apoyo a la medida.
Desde el Ejecutivo europeo también se hizo el anuncio. “Prohibiremos exportar cualquier tipo de bien de lujo de nuestras países a Rusia, como un golpe directo a las elites rusas”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
En materia de apoyo bélico, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, propuso a los líderes aportar otros 500 millones de euros (casi $550 millones) en ayuda militar a Ucrania, una propuesta que duplica la actual contribución. Los países de la UE deben aún pronunciarse sobre esta ayuda.
Según el excanciller español, el monto saldría del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, dotado con unos 5 mil millones de euros aportados por los países del bloque y que no forma parte del presupuesto común.
Crecen los refugidados
La ONU actualizó ayer a 2.5 millones la cantidad de personas que han huido desde el inicio de la invasión.
“El número de refugiados que salieron de Ucrania trágicamente alcanzó hoy 2.5 millones. Estimamos también que cerca de 2 millones de personas están desplazadas en el interior de Ucrania”, indicó Filippo Grandi, Alto Comisionado para los Refugiados, en un tuit.
“Millones de personas deben dejar sus casas debido a esta guerra sin sentido”, agregó.
Del total de refugiados, 116 mil eran nacionales de terceros países, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En el este de Ucrania, como en Járkov (noreste) y Mariúpol (sureste), la situación humanitaria es más dramática. Ambas ciudades viven enfrentamientos y bombardeos desde que inició la ofensiva rusa.
“El acceso a las comunidades afectadas por el conflicto sigue siendo muy limitado debido a las actividades militares en curso y la presencia cada vez mayor de minas terrestres, que agravan las necesidades humanitarias todos los días”, indicó Matthew Saltmarsh.
“Hay necesidad urgente de comida, agua, medicamentos y cuidados médicos, refugios, artículos básicos para el hogar, cobertores, colchones, dinero, material de construcción, generadores y carburante”, detalló.
El portavoz también dijo que la ONU “continúa negociando” para poder llevar en condiciones de seguridad “una ayuda vital”.
Acnur subrayó la importancia de recibir apoyo internacional en forma de dinero metálico para ayudar a la población, ya que muchas tiendas únicamente aceptan ahora esta forma de pago.
Día 16 de la ofensiva
En el terreno, el avance de las fuerzas rusas, ahora a las puertas de Kiev, ha dado una sensación de peligro inminente en las calles de Kiev, donde se ha quedado la mitad de sus aproximadamente 3.5 millones de habitantes, según su alcalde, Vitali Klitschko.
Algunos barrios periféricos ya fueron destruidos parcialmente por ataques aéreos. En los suburbios del noroeste, los cuerpos de soldados rusos y civiles ucranianos yacen abandonados en las calles y parques.
Se colocaron obstáculos antitanques y sacos de arena por toda la ciudad, ahora como si estuviera dividida en segmentos para la futura lucha de guerrilla urbana.

