¿Puede la basura ser un gran negocio en Panamá? Puede que sí, pero no en el reciclaje, como manda la contemporaneidad. El negocio está en no recogerla. Ello crea crisis, y con las crisis vienen las oportunidades. Lo único que reciclamos bien en Panamá son los políticos, que sin saber nada de nada, cobran fortunas por esparcir su ignorancia, así como por contratar a otros que saben menos que ellos para ejecutar sus disparates y proporcionar el peor servicio que se pueda comprar.
Es así como tenemos políticos en cargos que deberían estar ocupados por técnicos, pero en los partidos políticos no vale ser técnico, sino en tener amigos y contactos. Luego, cuando el político no da pie con bola, entonces lo pasan a otro puesto del que tampoco sabe nada, así que empieza a aprender con muchas dificultades, solo para tener algo qué decir si un periodista le pregunta. Y si no sabe, entonces responde con alguna frase sopeteada, como “estamos trabajando en eso”.
Como decía, la basura es uno de esos negocios en los que no hay desperdicio. Veamos el caso actual: 5 millones para contratar de forma directa el alquiler de 73 camiones durante un año. La primera duda que me surge es qué empresa tiene en stock semejante cantidad de vehículos compactadores de basura –que cuando a la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario de Panamá ha tenido que comprarlos, ha tenido que pagar hasta 160 mil dólares por unidad– esperando a que la llamen para alquilarlos.
La segunda duda es, ¿no es más barato comprarlos? Cualquiera que sea el valor de los camiones, al final su vida útil determina su costo. Mientras una compra divide el costo por año de servicio, el alquiler lo multiplica. Así, por ejemplo, si la AAUD invierte 5 millones en comprar 50 vehículos compactadores, ese gasto de dividirá por los años de vida útil del camión. Si esta fuera de cuatro años, el costo anual sería 1 millón 250 mil dólares por año de servicio de 50 camiones. Pero si se alquilan 50 camiones por 3 millones al año, al cabo de cuatro años, el pago en alquiler sería de 12 millones.
Y, ¿por qué una contratación directa? La excusa es que hay premura para recogerla. Y, ¿desde cuándo no lo ha sido? ¿O es que se puede dejar de recoger basura por un mes? Lo otro es un segundo contrato de 2.5 millones de dólares para lavar con químicos –durante 6 meses– esos 73 camiones. Así pues, alquilar los camiones costará 187 dólares diarios y lavarlos 188 dólares al día. Y, por cierto, ¿con qué plata se pagará el lavado de esos camiones durante los otros seis meses que durará el contrato de alquiler? ¿Con agua y jabón? ¿O extenderán el contrato de lavarlos hasta completar el año, lo cual supondría otros 2.5 millones de dólares… o más?
Ya pueden ver que en esto el negocio no es la basura; son los camiones. Y esto ha sido así per saecula saeculorum. Y si algo saben hacer bien los políticos, es no desperdiciar una oportunidad.
