Sábado picante

A Nito Cortizo se le acabó la luna de miel. Seis meses han pasado desde que asumió el poder. Ha hecho nombramientos y ha tomado decisiones que definirán su gobierno en los próximos meses y años. Si me preguntan, debo decir que aún no encuentro una definición clara entre su mandato y las acciones del partido que lo llevó al poder, el PRD. Pareciera que hay diferencias entre lo que pretende él y lo que quiere su partido. A mi juicio, no hay una definición clara.

Pero, si debo elegir, elijo a Cortizo, que parece tener un discurso coherente. Parece saber qué es lo que quiere y cómo hacerlo. No así el PRD, que lo veo dar tumbos, sin saber a dónde ir, sin rumbo. Y creo que es así porque el PRD tiene no una, sino varias cabezas, que definen, precisamente, su indefinición.

Las reformas constitucionales, por ejemplo, carecen de un norte. El PRD, si es que tiene principios, no tiene rumbo. Lo que sí está claro es que sí tiene intereses, pero seguro estoy de que no son intereses colectivos, sino de sus líderes, que no tienen otro norte que el de mantener su status quo. El parche en la Constitución que pretendía el PRD ha terminado en su mayor vergüenza, pues ni los universitarios –normalmente apáticos a este tema– se creen el cuento de que los políticos quieren un país mejor.

La ciudadanía también reclama otras dos cosas que llevaron al triunfo a Nito: la seguridad y la economía. No parece haber mejorado mucho la seguridad en los barrios, mucho menos en el país. Y, por supuesto, tampoco lo ha hecho la economía, porque, a diferencia del discurso electoral, la realidad de un gobierno que desconoció su propia realidad, el de ahora empieza a darse cuenta que, si bien poco eran creíbles los pronósticos de crecimiento del pasado gobierno, la realidad de lo que ocurre en el mundo nos golpea con tanta fuerza que esta administración reconoce que no habrá crecimiento en los próximos dos años, lo que significa que nuestra economía estará empantanada, al menos, durante ese tiempo.

Pero el actual Gobierno no es responsable de eso al 100%. De lo que sí es responsable es de haber regalado falsas expectativas de un crecimiento que no existirá ni ahora ni en los próximos años, porque sencillamente el crecimiento del país no depende de las palabras de un político ni en los deseos de un partido, que por cierto, no ha tenido una sola iniciativa en la Asamblea Nacional para aminorar los efectos de la recesión mundial o, mucho menos, que nos ayuden a salir del hueco en el que estamos hundidos.

Del otro lado están los subsidios, que de poco sirven, salvo para asegurarse votos en la próxima contienda electoral. Los jamones siguen siendo moneda de cambio por el voto. Y también lo siguen siendo los regalos de Benicio Robinson en Bocas del Toro, o el cerdo o el pan en el resto del país. De ahora en adelante, Nito y el PRD deberán responder por sus promesas.


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