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Sábado picante

Sábado picante
Las calles internas de las barriadas tampoco escapan del mal estado. LP

Parece que todo el que desea ser parte del engranaje gubernamental –sobre todo en altos cargos– debe probar, sin dejar lugar para la duda, que profesionalmente hablando es un completo incompetente. Eso es en términos generales, pero específicamente, en este caso, me refiero al ministro de Obras Públicas, Rafael Sabonge.

Su gobierno, que en pandemia aumentó el número de servidores públicos y que le dio millones de dólares a la Asamblea –quién sabe para qué propósitos– y que nunca le bajó el salario o redujo la cantidad de sus empleados, nos debe explicaciones sobre cómo se han gastado cientos de millones de dólares que, evidentemente, no incluyen el mantenimiento de las vías de circulación vehicular de todo el país.

Particularmente, quisiera saber qué fue de ese presupuesto para reparar calles y carreteras, porque los conductores –entre los cuales me cuento– tenemos que esquivar más huecos en estas vías que todos los golpes que esquiva en sus peleas Floyd Mayweather. Pero ni las maniobras son suficientes, pues al esquivar un hoyo, caemos en otro.

Los baches, de los que se puede extraer material metálico –que no es más que restos de vehículos que caen en ellos– son anchos, profundos y traicioneros, pues de día –siempre y cuando no llueva– se pueden distinguir del negro pavimento, pero de noche se mimetizan con la calle y con el agua de lluvia que queda atrapada. Caer en un hueco de esos equivale a recibir la calza de una muela sin anestesia.

Cada vez que caigo en uno de esos hoyos, lo único que alcanzo a imaginar es que el trabajo que debería hacer Sabonge no tiene nada que ver con dirigir un ministerio. Profesionalmente, debería formar parte de una de las cuadrillas de mantenimiento del MOP, a ver si es mejor como obrero que dirigiendo, aunque seguramente se las arreglaría para ser uno de seis obreros que miran a los únicos dos que están trabajando.

Si siempre hubo plata (prestada, por supuesto) y casi nunca dejaron de trabajar, ¿cómo él nos explica el estado ruinoso de las calles? O Sabonge es un completo incompetente o se gastaron la plata en otros asuntos, porque nunca antes la Interamericana ha estado con más huecos que un queso gruyère.

No sé en qué clase de vehículo se desplaza ese ministro –si es que circula por los hoyos terrestres– porque todo al que yo conozco, al caer en uno de esos baches, ha sentido los golpes secos que producen el choque del metal contra metal. Y, enseguida, el dolor que semejantes caídas producen en el bolsillo.

Ministro, póngase a trabajar en la reparación de las calles, que ya hay demasiadas quejas. Y si el puesto le queda grande, como ya comprobamos, al menos, tome una pala y demuestre que en algo puede contribuir como servidor público, y permítale al presidente poner a alguien cualificado, capaz de hacer el trabajo que usted no puede.


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