Alejandro Ordóñez dijo que estaba sereno. Que aceptaba lo acontecido con “resignación cristiana”.
Hasta el pasado miércoles 7 de septiembre, Ordóñez era el poderoso procurador general de Colombia, un cargo que no es igual al que lleva su mismo nombre en Panamá. El funcionario, allá, tiene la misión de vigilar el cumplimiento de la Constitución, proteger los derechos humanos, defender los intereses colectivos de la sociedad y supervisar la conducta de quienes ejercen cargos públicos.
Fue así que el Consejo de Estado, la máxima autoridad de la jurisdicción Contencioso Administrativa del poder judicial colombiano, provocó, la tarde del 8 de septiembre, la salida del cargo de Ordóñez, al declarar nula su reelección.
La nulidad se debió, según la decisión judicial, a que el funcionario había nombrado en cargos de la Procuraduría a familiares de magistrados de otra corte, encargada de postularlo, con lo que violó la ley.
Ordóñez, abogado, nacido en la ciudad de Bucaramanga en 1955, ha sido notorio por sus posiciones ultraconservadoras, con medidas como la orden de poner crucifijos en las oficinas públicas, su activa oposición al matrimonio igualitario, su tendencia a criminalizar a la izquierda política, un pasado que incluyó la quema de libros ‘obscenos’ entre los que estaban obras de Gabriel García Márquez y su actual cruzada contra el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una molestia para el gobierno de Juan Manuel Santos.
Ordóñez, quien era procurador desde 2009, es un aliado del expresidente Álvaro Uribe, a pesar de que siendo procurador impulsó investigaciones y destituciones de funcionarios clave del exmandatario. En su repudio a las FARC y su antipatía por la administración Santos están unidos.
Ahora que está fuera de la Procuraduría, Ordóñez podría convertirse en una ficha clave de la campaña por el No en el plebiscito que debe refrendar los acuerdos de paz logrados en La Habana entre el Gobierno y las FARC el próximo 2 de octubre, coinciden analistas.
“Se acaba de cumplir el primer pacto de La Habana, la expulsión del procurador”, acusó Ordóñez el mismo día en que conoció la decisión del tribunal, aunque anunció que acataría el fallo aunque no lo comparte.
Insiste en que el gobierno de Santos se sometió ante las FARC e hizo demasiadas concesiones. Y lo acusó de violar las leyes para impulsar la campaña por el Sí y lograr la aprobación del acuerdo de paz en la consulta.
“La idea de que desde La Habana se ejerció cualquier presión para sacar al procurador es completamente absurda”, respondió a las acusaciones de Ordóñez el alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo.
La demanda contra la reelección del exprocurador llevaba tres años y medio en el tribunal, pero no había prosperado.
Fue el abogado Rodrigo Uprimny, exdirector del centro de estudios Dejusticia, quien radicó el 30 de enero de 2013 una demanda sobre la reelección de Ordóñez
“El cargo esencial fue que en la reelección se violó el artículo 126 que prohíbe que un servidor nombre en cargos que no son de carrera a familiares cercanos de quien sea competente para su designación”, le dijo Uprimny al diario El Tiempo en una entrevista.
REACCIONES
Medios colombianos cono Semana o El Espectador han recogido algunas reacciones que no se hicieron esperar tras conocerse la decisión.
El presidente del Senado, Mauricio Lizcano, aseguró que se trató de una decisión en derecho y el senador Armando Benedetti indicó que este no era un fallo político, porque “el procurador nunca ha dicho que lo estén persiguiendo ni políticamente ni jurídicamente”.
El expresidente Álvaro Uribe dijo, entre tanto, que “la decisión del Consejo de Estado ha vulnerado el derecho fundamental de Alejandro Ordóñez a la participación en la función pública”.
En el Partido Conservador, tolda política del exprocurador, el senador Hernán Andrade Serrano precisó que respetaban el fallo, pero no lo compartían, aunque dijo que no creía que la decisión tuviese tintes políticos.
Entre tanto, el presidente Santos no ocultó su satisfacción: “ la justicia cojea, pero llega y llegó”.
(Con servicios internacionales)
