Cuando la invasión rusa en Ucrania entró ayer en su tercera semana, los reportes de bombardeos contra blancos civiles ucranianos se multiplican, mientras que las tropas del Kremlin intentan completar el cerco de Kiev.
Por ejemplo, 10 personas que hacían fila para comprar pan en Chernígov, al norte, murieron por la mañana cuando soldados rusos les dispararon de forma “premeditada”, según la fiscalía ucraniana.
Por la noche, las autoridades dieron parte del hallazgo de cinco cadáveres, entre ellos tres niños, bajo los escombros de un bombardeo en la misma ciudad.
En Járkov (noroeste), tres personas murieron y cinco resultaron heridas en el incendio de un mercado, provocado por los bombardeos, informaron los servicios de rescate.
Por la tarde, disparos de cohetes Grad contra un convoy de civiles que abandonaban la asediada ciudad portuaria de Mariúpol causaron un número indeterminado de muertos y heridos, según el ejército ucraniano.
En esa misma ciudad, confrontada a una dramática falta de alimentos, agua y medicamentos, un teatro donde había “centenas de civiles” fue alcanzado por un bombardeo ruso, anunció la alcaldía, indicando que hasta el momento carecía de un balance de víctimas.
En Kiev, los habitantes de la capital deben respetar un toque de queda hasta hoy en la mañana. Según las autoridades municipales, Kiev vive un “momento peligroso”.
Reacciones
Poco después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se dirigiera al Congreso de Estados Unidos por videoconferencia y reiterara su solicitud de crear una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, el jefe de la OTAN reiteró que no se va a enviar tropas a ese país, aunque la Alianza transatlántica fortalecerá su flanco oriental.
La OTAN ha resistido hasta ahora a las peticiones de implicarse directamente en el conflicto por temor a desatar una Tercera Guerra Mundial entre dos potencias beligerantes con enormes arsenales nucleares.
Por su parte, después de que civiles ucranianos fueran víctimas de ataques de parte de las fuerzas rusas, el presidente estadounidense, Joe Biden, calificó al presidente Vladimir Putin de “criminal de guerra” y anunció una ayuda militar masiva a Ucrania
Y la réplica rusa no se hizo esperar. “Consideramos inaceptable e imperdonable semejante retórica por parte del jefe de un Estado cuyas bombas mataron a centenas de miles de personas en todo el mundo”, dijo el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.
Antes, en una reunión televisada del gobierno, Putin aseguró que la operación en Ucrania se desarrolla “con éxito” y comparó la acción de los países occidentales a las persecuciones contra los judíos en Europa oriental a fines del siglo XIX e inicios del XX. “Occidente ha dejado caer la máscara de la decencia y comenzó a actuar de manera odiosa. Se imponen paralelismos con los pogromos antisemitas”, dijo, reiterando no tener la intención de “ocupar” Ucrania.
Antes de dirigirse ante el Congreso estadounidense, Zelenski urgió a sus compatriotas a no desfallecer, pero dio a entender que el conflicto terminaría con un acuerdo negociado. “Todas las guerras terminan con un acuerdo”, indicó, refiriéndose a las “difíciles” pero “importantes” negociaciones entre Kiev y Moscú.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que Austria y Suecia podrían ser tomados como modelos de neutralidad para Ucrania. Pero la idea fue rechazada tajantemente por Kiev.
“Ucrania se encuentra en una guerra directa con Rusia. Por tanto, el modelo solo puede ser ucraniano” y debe contar “con una base de garantías sólidas en materia de seguridad”, dijo el negociador de Ucrania, Mijailo Podoliak.
No obstante, Zelenski sí ha admitido que Ucrania tenía que aceptar que no entrará a la OTAN. Impedir esa adhesión fue uno de los argumentos usados por Rusia para justificar su ofensiva.
Por ahora, los países occidentales optan por aislar a Rusia diplomática y económicamente, aplicando sanciones que podrían llevarla a un default de su deuda.
Unos $300 mil millones de las reservas de Rusia están congelados en bancos occidentales. Las sanciones también forzaron la salida de Moscú de foros políticos y deportivos internacionales.
Y mientras Moscú refuerza su control sobre las informaciones del conflicto, el regulador ruso de telecomunicaciones bloqueó las páginas de al menos 30 medios y la web de la BBC.

