El Senado de Estados Unidos votó ayer en contra de citar a nuevos testigos en el juicio político contra el presidente Donald Trump, en medio de una pugna entre los republicanos, que quieren terminar rápidamente con el proceso, y los demócratas, que buscan que comparezcan altos cargos.
El Senado votó 51-49 en contra de los esfuerzos de los demócratas para que comparezcan el exasesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, y otros altos funcionarios, ya que dos republicanos se descolgaron de su bancada.
Poco después, el líder de la mayoría republicana, Mitch McConnell, dijo que el juicio político contra el presidente concluirá “en los próximos días”.
Los 100 miembros de la Cámara Alta se reunieron para escuchar los argumentos de la acusación y la defensa sobre si escuchar a otros testigos y admitir nuevas pruebas.
“Los hechos saldrán a la luz, pero la pregunta que tienen ante ustedes hoy es si saldrán a tiempo para que puedan formarse una opinión clara sobre la culpa o la inocencia del presidente”, dijo a los senadores el fiscal jefe del caso, el demócrata Adam Schiff, en un esfuerzo final por reunir los 51 votos.
Trump espera ser absuelto antes del próximo martes, cuando debe pronunciar ante ambas cámaras del Congreso su discurso sobre el Estado de la Unión.

