La corte suprema de Brasil volvió a suspender el pasado martes de sus funciones al senador Aecio Neves, excandidato a la presidencia en 2014, acusado de corrupción y de intentar obstruir pesquisas del caso Lava Jato.
Un grupo de magistrados negó por unanimidad su prisión preventiva, pedida por la Fiscalía General, pero decidió por mayoría que Neves debe apartarse de las actividades legislativas, permanecer en su casa durante la noche y no puede salir del país ni mantener contacto con otros investigados, informó el tribunal.
Neves había sido apartado de su escaño en mayo por decisión cautelar de un juez de la máxima corte, horas después de que salieran a la luz las grabaciones realizadas por Joesley Batista, uno de los dueños de JBS. En una de esas conversaciones, el senador solicitaba al magnate de la carne fondos por debajo de la mesa para financiar su defensa en el escándalo de desvío de dinero público en Petrobras.
Mientras estaba suspendido, Neves fue denunciado por la Fiscalía General por corrupción pasiva y por intentar obstruir investigaciones contra políticos vinculados al caso Lava Jato. Su caso pasó entonces a manos de otro juez de la corte, que a finales de junio aceptó un recurso de la defensa y restituyó a Neves en el cargo. Pero este martes, por 3 votos contra 2, un grupo de magistrados lo volvió a suspender.
Según el abogado de Neves, Alberto Toron, la decisión tiene efecto inmediato, pero puede ser revertida por el propio tribunal. “Frente a nuevas pruebas, es posible someter al Supremo Tribunal Federal un pedido de reconsideración”, dijo Toron a periodistas tras la decisión.
Varias veces mencionado en el escándalo de la petrolera estatal, Neves fue uno de los principales impulsores de la caída de la Dilma Rousseff en 2016, condenada por adulterar las cuentas públicas, y uno de los más entusiastas en ligar su partido al gobierno de corte liberal de Temer que surgió tras el impeachment.
