En medio de la pandemia de la Covid-19, las redes sociales son utilizadas por grupos de personas en distintas partes del mundo para promocionar fármacos o químicos que supuestamente ayudan a prevenir o a tratar la enfermedad, sin que haya evidencia científica alguna que soporte su afirmación.
Entre los productos que se promueven se encuentra el dióxido de cloro, al que aluden como “solución mineral milagrosa”, que lleva años publicitándose como un remedio para la malaria, la hepátitis, la diabetes, el asma, el VIH/sida y el autismo, entre otras condiciones a las que ha sido asociado.
Sin embargo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) desde 2010 viene advirtiendo de que el uso del dióxido de cloro constituye un riesgo para la salud de las personas, ya que no hay ninguna investigación que sustente su seguridad y efectividad. Ahora, con la llegada de la pandemia, aparece como algo capaz de frenar los efectos del SARS-CoV-2.
Las redes sociales están llenas de testimonios y videos de cómo usarlo y cuáles son sus supuestos beneficios. Los defensores del producto afirman “que por más de 13 años ha sido estudiado y documentado por varios científicos, entre ellos, Andreas Kalcker, ingeniero biofísico alemán refugiado en Suiza, quien recibe miles de amenazas de las casas farmacéuticas”.
Otro comentario de los paladínes de la “solución mineral milagrosa” es “que el dióxido de cloro no es tóxico. El tóxico es el cloro que le echan al agua que nos suministran todos los días, y contra eso no decimos nada”.
Además, hay personas que aseguran que llevan 10 años usando el derivado del compuesto sin complicaciones.
Riesgo para la salud
Rosa Buitrago, decana de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá (UP), manifestó que exponerse a sustancias que no han sido autorizadas por ninguna agencia regulatoria es comprometer la salud.
Recordó que las acciones terapéuticas que pueda generar una sustancia química deben ser ensayadas exhaustivamente a través de los procedimientos que exige la ciencia, que buscan encontrar un perfil de riesgo y beneficio favorable. “Este procedimiento involucra varias fases que usualmente toman tiempo. Si el perfil señalado no es favorable, los candidatos a fármacos no son aprobados”, manifestó Buitrago.
Añadió que la grave situación que vivimos ha hecho que en muchos países se generen protocolos de uso de fármacos que pueden ser útiles. Sin embargo, planteó que la Organización Mundial de la Salud aconseja que, mientras no existan datos de calidad, estos medicamentos se usen solo en estudios de investigación debidamente registrados y bajo supervisión.
Buitrago enfatizó en que, en la actual pandemia generada por la Covid-19, es necesario que el público sea extremadamente precavido ante los anuncios de sustancias capaces de curar esta grave enfermedad. “Ni el dióxido de cloro ni el clorito sódico son medicamentos y, muy por el contrario, pueden generar serios efectos adversos”, remarcó la decana de la Facultad de Farmacia de la UP.
Advertencia
El pasado 8 de abril, la FDA emitió un comunicado en el que remarca que no hay ninguna evidencia científica que apoye la seguridad y eficacia del dióxido de cloro, al tiempo que sí presenta riesgos considerables para la salud de las personas.
La agencia señaló que ha recibido reportes de personas que experimentan eventos adversos graves después de tomar un producto de dióxido de cloro como son: insuficiencia respiratoria, cambios en la actividad eléctrica del corazón, baja presión arterial, insuficiencia hepática aguda, vómitos y diarreas severas.
En tanto, otras personas presentan una rápida destrucción de los glóbulos rojos, lo que lleva a requerir una transfusión de sangre.
Elvia Lau, directora nacional de Farmacia y Drogas del Ministerio de Salud, explicó que el pasado 16 de abril emitieron una nota de seguridad de medicamentos en la que advertían los riesgos del uso del dióxido de cloro.
Recomendó a la población no comprar productos que contengan dióxido de cloro en sitios web; comprar medicamentos solo en lugares autorizados; no consumir estos productos, ya que pueden causar daños graves o mortales, y, en caso de sospechar que la persona se ha contagiado de Covid-19, buscar atención médica.
Expertos en salud plantean que los testimonios publicados en plataformas como Youtube, por ejemplo, muestran que las personas están desesperadas, desinformadas y vulnerables a propuestas sin sustento científico, ante la falta de una terapia efectiva contra la pandemia de la Covid-19.
De hecho, en abril pasado, más de 100 personas ingresaron a los centros médicos de Estados Unidos debido a que sufrieron intoxicación, luego de seguir las recomendaciones del presidente Donald Trump, quien sugirió inyectarse o ingerir desinfectante para “limpiar los pulmones”.
“Lo que veo es que el desinfectante, que mata [al virus] en un minuto –¡en un minuto!– igual hay una manera de hacer algo así inyectándolo en el interior, casi como una limpieza., porque como pueden ver, [el virus] penetra en los pulmones y tiene un efecto enorme. Sería interesante probarlo”, dijo Trump.
Mientras, el gobierno de Chuquisaca, al sureste de Bolivia, aseguró el pasado 30 de junio a la AFP que suministran dióxido de cloro a pacientes de coronavirus con “excelente efectividad”, pese a la advertencia oficial para evitar su uso por ser un poderoso agente oxidante utilizado como blanqueador y desinfectante.
“Hay mucha gente que está haciendo tratamiento en Sucre [capital de Chuquisaca] y otras que están en pleno tratamiento y todos con excelente efectividad”, afirmó el director regional de salud, Enrique Leaño. “En este momento tenemos pacientes, a quienes estamos haciendo seguimiento con este tratamiento”.
Asimismo, Leaño adelantó que desde la próxima semana el servicio de salud regional comenzará a distribuir dióxido de cloro e ivermectina (antiparasitario para animales) para tratar a personas contagiadas con la Covid-19. La ivermectina también se está usando en la región amazónica de Beni.
La decisión sigue en pie en esa ciudad de Bolivia a pesar de que la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed), dependiente del Ministerio de Salud de ese país, advirtió sobre los riesgos que implica el uso del dióxido de cloro como tratamiento contra la Covid-19.
La Agemed plantea que el clorito de sodio o dióxido de cloro no está reconocido como medicamento por ninguna agencia sanitaria a nivel internacional, no se encuentra incluido en norma farmacológica alguna y, a la fecha, no existe ninguna solicitud de registro sanitario.
