“Nadie es profeta en su tierra”, dice el refrán de origen bíblico que aplica cuando las personas deben abandonar su hogar y su país para lograr sus metas.
Un ejemplo es Ángela Calderón, científica panameña, profesora de la Escuela de Farmacia James I. Harrison de la Universidad de Auburn, en Alabama, Estados Unidos, quien recibió recientemente una subvención por parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) para realizar estudios científicos sobre las interacciones de productos botánicos con medicamentos.
Calderón, quien es profesora asociada del Departamento de Descubrimiento y Desarrollo de Medicamentos de la Escuela de Farmacia Harrison, recibió fondos para realizar dos investigaciones: la primera busca evaluar el potencial de los extractos de ashwagandha para producir interacciones medicamentosas, y la segunda, estudiar las interacciones del popular producto botánico açaí y medicamentos contra el cáncer.
Las subvenciones recibidas por Calderón para los dos estudios suman en total $593 mil 550 y cuentan con el apoyo del Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa y de la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud.
El primer estudio (ashwagandha) tiene un financiamiento inicial de $148 mil 960, mientras que la investigación sobre el producto botánico açaí la suma es de $444 mil 590.
En la primera investigación, Calderón y su equipo de laboratorio evaluará el potencial de los extractos de ashwagandha para producir interacciones con medicamentos, particularmente relevantes para pacientes de la tercera edad.
“Se realizarán experimentos in vitro para determinar si los extractos de ashwagandha inhiben o inducen las enzimas del citocromo P450, responsables del metabolismo hepático de los fármacos. La inhibición o inducción de las enzimas hepáticas es un mecanismo por el cual algunos productos botánicos tomados con otros medicamentos pueden disminuir la eficacia o aumentar la toxicidad de los medicamentos”, explicó Calderón en entrevista con La Prensa.
La segunda tiene como objetivo establecer una base de información sobre las interacciones entre los suplementos dietéticos botánicos del açaí y los medicamentos contra el cáncer. Sus hallazgos se utilizarán para promover el uso apropiado de suplementos dietéticos botánicos y mejorar la comprensión de los posibles eventos adversos.
Además, en este proyecto, Calderón entrenará estudiantes del sexo femenino y minorías, a nivel doctorado y licenciatura, para contribuir a una fuerza laboral científica diversa.
“Se han hecho numerosas afirmaciones sobre el potencial del açaí para complementar los fármacos quimioterapéuticos convencionales”, dijo Calderón. “La actividad quimoprotectora del açaí contra el cáncer se ha atribuido a sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antiproliferativas y proapoptóticas en modelos preclínicos”, añadió.
Antecedentes
Ángela Calderón comenzó como profesora asistente en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá, donde esperó cuatro años la apertura de un concurso de cátedra en farmacognosia, que nunca se concretó.
Ello, a pesar de que tiene una maestría en farmacognosia de la Universidad de Illinois, Chicago, gracias a una beca del Programa de Becas Fulbright; y un doctorado en farmacognosia de la Universidad de Lausana, Suiza, becada por el Gobierno de ese país y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Calderón contó que el interés en el estudio de plantas medicinales como fuentes potenciales de fármacos se lo despertó el doctor Mahabir Gupta, quien fue su mentor en la realización de su trabajo de grado de Licenciatura en Farmacia, titulado Estudio fitoquímico y farmacológico de Drymonia serrulata utilizado en la Medicina Tradicional Guaymí.
Durante los primeros años en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá, Calderón trabajó en el Centro de Investigaciones de la Farmacognosia de la Flora Panameña (Ciflorpan), con su fundador y director, Mahabir Gupta.
La científica panameña recordó que la oportunidad de trabajar en Estados Unidos se le abrió cuando realizaba un estudio de postdoctorado en farmacognosia en la Universidad de Illinois, Chicago, en la que el doctor Richard van Breemen, su supervisor, le dijo: “Usted es buena candidata para ser profesora universitaria”.
Fue entonces cuando decidió aplicar y, en menos de seis meses, tenía dos ofertas de trabajo, una de ellas de la Universidad de Auburn, donde labora desde 2008, cuando comenzó como profesora asistente y luego fue promovida a profesora asociada con permanencia.
“Un problema que tiene Panamá es que no puede mantener a sus científicos. No abren espacios. Como se me abrió la oportunidad en una universidad estadounidense, y en Panamá nunca hubo una vacante en cuatro años, lo que evidencia una poca valorización de los esfuerzos de superación”, dijo.
Recomendó a las autoridades universitarias contratar personas que tengan doctorados que realicen investigaciones con base en su productividad científica, mientras que al gobierno sugirió crear los mecanismos para establecer más laboratorios con los equipos apropiados para que los científicos puedan realizar sus estudios y otorgar los fondos necesarios para que puedan llevar adelante sus proyectos.
Además, Calderón remarcó que el país tiene la necesidad de crear espacios para los científicos que actualmente están en formación en el extranjero, para que, a su retorno al país, cuenten con la infraestructura y plazas de trabajo. “Si un país se olvida de la ciencia, no saldrá del estancamiento”, afirmó.
La especialista en farmacognosia proviene de una familia sencilla y unida. Su padre era mecánico y su madre ama de casa, quienes, con esfuerzo, lograron que culminara su carrera de Farmacia. Luego de obtener la licenciatura, su historia cambió, ya que tuvo la oportunidad de ganarse becas para estudiar y especializarse en farmacognosia a nivel de maestría, doctorado y postdoctorado en universidades en Estados Unidos y Suiza.

