LAS FALKLANDS/MALVINAS Y UN CONFLICTO HISTÓRICO SOBRE 11 MIL 900 KILÓMETROS CUADRADOS DE TIERRA UBICADOS EN EL ATLÁNTICO SUR

‘La soberanía de las islas no está en discusión’

‘La soberanía de las islas no está en discusión’
Stanley es una ciudad construida junto a un puerto, en la cual reside un 86% de sus 3 mil 135 habitantes (excluyendo el personal de la base militar), según el censo de 2012. Su vía pr

En abril se cumplieron 34 años de la confrontación armada entre el Reino Unido y Argentina por el territorio de las islas Falkland/Malvinas y ambas partes mantienen sus posturas, con la diferencia de que un tercer actor, los isleños, lucha desde hace tres años porque su voz tenga derecho a voto en este diferendo cuya lucha se da hoy solo a nivel diplomático.

“Estamos abiertos al diálogo para temas de beneficio mutuo, pero la soberanía no está en discusión”. Así de tajante como es la afirmación es la voluntad de las autoridades locales de las islas de no ceder a lo que consideran su “derecho a la autodeterminación” frente al Gobierno de Argentina.

Aspiran sí, a que como sucedió en la década de 1990 –durante el gobierno del presidente Carlos Menem–, puedan sentarse a conversar sobre temas que les son comunes, como el manejo de los recursos pesqueros y su correspondiente intercambio de información científica; y la puesta en vigencia de acuerdos comerciales –específicamente vuelos internacionales– que fueron dejados sin efecto a partir de 2005, con la llegada de los gobiernos de Néstor Kirchner (2004-2008) y Cristina Fernández (2008-2015).

Las acciones recientes de Argentina parecen chocar con esta aspiración. El pasado 26 de marzo anunció la extensión sobre el límite exterior de la plataforma continental, incluyendo las Malvinas, las islas del Atlántico sur y la Antártida, y el 2 de abril –que conmemora el día del desembarco de 1982 y a los caídos– en un mensaje en su página de Facebook, el presidente Mauricio Macri escribió: “Esas islas en el Atlántico que nos traen todos estos recuerdos siguen siendo inexorablemente nuestras: nos esperan con una paciencia continental. Nosotros volveremos. Lo haremos siguiendo el camino que hoy conduce a las naciones del mundo, volveremos usando la fuerza del diálogo, la fuerza de la verdad y toda la fuerza de la justicia”.

ESPERANZA DE CAMBIO

Los reelectos asambleístas Ian Hansen y Barry Elsby, y el gobernador Colin Roberts –representante del Gobierno británico en las islas y de estas en el Reino Unido– aseguraron que mantienen la esperanza de que la ascensión del gobierno de Mauricio Macri representará un cambio en lo que calificaron como una política incisiva de Argentina en procura de frenar el desarrollo y el crecimiento de esta región del Atlántico sur, a través, explican los asambleístas, de la presión diplomática a los países de Centro y Suramérica e, incluso, con la aprobación en su país de una ley que elevó a título de crimen el que empresas de esa nación realicen negocios con las islas en el área de hidrocarburos.

La postura del gobierno local de no discutir un tema que las Naciones Unidas (ONU) denominó en 1965 “La cuestión Malvinas”–al reconocer que existe una disputa de soberanía– es la misma que defiende el Reino Unido desde hace décadas –que considera estas tierras territorio británico en ultramar–, y es consistente con lo que opinan los habitantes del East (Soledad) y el West Falklands (Gran Malvina), quienes aseguran que esas tierras les pertenecen a los isleños y que por voluntad propia y basados en una relación de respeto mutuo decidieron mantenerse como territorio británico.

HABLAN LOS ISLEÑOS

Stephen Luxton es uno de los que defiende el derecho de su gente a reclamar estas tierras. Nació en 1973 en las islas, se fue a estudiar la universidad a Inglaterra y regresó. Hoy es director de Recursos Minerales. Asegura que las islas tienen un gran futuro a pesar de la amenaza política de Argentina y que mucha gente como él está orgullosa de llamarle su tierra.

Liz Milston no es nativa de las islas, pero se hizo novia de un isleño en Reino Unido y desde hace dos años y medio vive allí, con un permiso temporal de residencia. Como la mayoría de las personas, tiene varios trabajos, entre ellos, en un centro de rehabilitación de pingüinos al que llevan a los animales que se afectan con los residuos de los barcos que navegan por el área. Para ella, la vida natural y salvaje, el sentimiento de unidad por las causas comunes y el estilo tranquilo de vida son tres de las cosas más agradables de vivir allí.

John Fowler llegó por primera vez en 1971, junto a su esposa, para trabajar en un internado. Salió y regresó dos veces, y desde esa última vez (1993) no ha llevado su hogar a otro lado. Sus hijos, que habían nacido allí, querían volver, y él también. “Lo mejor es la seguridad personal. Una mujer puede caminar en la calle hasta las 2:00 o 3:00 a.m. y cuando hay niños esto vale más”, indicó, aunque reconoce que a veces extraña el teatro, las galerías de arte y el cine.

Alex Olmedo es chileno e isleño y este año cumple 26 años en esas frías tierras. Llegó en 1990, cuando recién retomaban contacto con Suramérica. Tenía 20 años y era chef. Reconoce que no tenía experiencia, pero como hablaba inglés se ganó el trabajo. Hoy es dueño de varios negocios, entre ellos el hotel Waterfront, y es miembro del Buró de Turismo. “Los habitantes sabemos cuál es nuestra posición. Las Falklands pertenecen a los habitantes de este país. Quien no lo sabe es Argentina”, remarcó.

Manifestaciones individuales como las anteriores fueron formalizadas hace tres años en un referendo en el que votó el 93% de 2 mil 562 habitantes y 99.8% de ellos respondió que sí a la pregunta de si querían seguir perteneciendo al Reino Unido.

De reconocerles la comunidad internacional el derecho a la autodeterminación significaría, en otras palabras, dar por terminada una disputa que, de acuerdo con los registros históricos de ambas partes, empezó un siglo antes de que Naciones Unidas reconociera el conflicto.

POSTURAS ARGENTINAS

Lo anterior es casi improbable que suceda, ya que Argentina rechaza el argumento de la autodeterminación al señalar que la población de las islas fue implantada, por tanto, no está subyugada, y poner en sus manos la decisión sería dársela a la potencia colonizadora. Esta argumentación forma parte del Alegato Ruda, realizado por el embajador José María Ruda en 1964 ante el subcomité encargado de la Cuestión de las Malvinas/Falklands y que, de acuerdo con el gobierno de las islas, está lleno de “dichos falsos e inexactitudes” que Argentina utiliza para “influenciar a la comunidad internacional”.

La postura de las islas sobre el tema de la soberanía también contrasta con la exteriorizada por el gobierno de Macri tan pronto asumió como presidente. A través de un comunicado de la Cancillería del pasado 3 de enero expresó: “El 3 de enero de 1833, las islas Malvinas fueron ocupadas por fuerzas británicas que desalojaron a la población y a las autoridades argentinas allí establecidas legítimamente, reemplazándolas por súbditos de la potencia ocupante. La República Argentina protestó inmediatamente ese acto de fuerza ilegítimo que aún se mantiene, sin consentirlo en momento alguno... [Tras] 50 años de la adopción de la resolución 2065 de la Asamblea General [en 2015], la República Argentina renueva su firme compromiso con la solución pacífica de las controversias, el derecho internacional y el multilateralismo e invita al Reino Unido a reanudar las negociaciones”.

No obstante, antes de que terminara el mes –el 21 de enero– una foto en la que Macri choca la mano del primer ministro británico, David Cameron, durante el Foro Económico Mundial de Davos, causó revuelo. El mandatario argentino tuiteó: “Una nueva etapa de diálogo”.

Dos meses después, el 1 de marzo, en el discurso de apertura del Congreso manifestó: “Dialogar con el Reino Unido no implica renunciar a nuestro reclamo por la soberanía de las islas Malvinas”, una frase que pareció responder a críticas surgidas, entre ellas la de Daniel Filmus, exsecretario de Asuntos relativos a las islas durante el gobierno de Cristina Fernández, quien el 16 de febrero publicó un artículo de opinión en el que afirmó que la actitud del Gobierno se asemeja a la de personas que sufren el síndrome de Estocolmo.

Filmus cuestiona, entre otros aspectos, que Macri no haya respondido al comunicado emitido por la oficina del primer ministro tras el encuentro en el Foro de Davos, en el que se dijo: “Sobre las Falklands, el primer ministro fue claro en que nuestra postura sigue siendo la misma y que el reciente referéndum fue absolutamente claro en la intención de los isleños para seguir siendo británicos”. En su artículo, publicado en el diario Página 12 también cuestionó que “para agradar a la potencia colonialista, Macri ya se había convertido en el primer presidente de la democracia surgida en 1983 que, al asumir su mandato, no mencionó el reclamo por las Malvinas”.

ROBERTS: ‘ESPERAMOS UN ACERCAMIENTO’

El gobernador Roberts, quien actúa como jefe de estado local, asegura que su figura tiene hoy un rol menos preponderante que hace 40 o 50 años, ya que a pesar de que lidera las reuniones del gobierno y puede fungir de consejero o dar su opinión, la Constitución de las islas –aprobada en 2008– dice claramente que él debe acatar lo que decide la administración local. De hecho, a su despacho le corresponde solamente la seguridad nacional e interna (con excepción de la Policía) y las relaciones internacionales. El resto del gobierno recae en la administración local. Incluso, aunque él debe sancionar las leyes que emite la Asamblea, no puede oponerse a lo que deciden los asambleístas.

“Se ha venido reduciendo [el ámbito de acción] hasta mantener el mínimo necesario para velar por los intereses del Reino Unido”, entre ellos, detalló, asegurarse de que lo que suceda en las islas no cree un cargo financiero para los contribuyentes del Reino Unido. En relación con la defensa, agregó: “Tengo que velar porque no existan nuevas situaciones en las que las fuerzas armadas británicas tengan que actuar”.

Con relación a si hubo ya un acercamiento con el nuevo gobierno argentino, el gobernador Roberts indicó que los últimos 12 años, con la familia Kirchner gobernando, fueron muy difíciles, que esperan que haya un acercamiento, pero que el presidente Macri apenas tiene unos meses en el poder y es muy temprano para decir qué va a suceder.

Reconoció que en declaraciones públicas de la administración Macri han sentido un cambio en el tono, menos confrontacional, pero remarcó que el gobierno de las islas y el británico no esperan solamente un cambio en el tono, sino un cambio en el comportamiento del Gobierno. Apuntó que una buena señal para ellos sería que se permitieran más vuelos por el espacio aéreo argentino para conectar las islas.

Y es que el único vuelo semanal que viaja a la región debe atravesar todo Chile antes de tomar rumbo a las islas, y una vez al mes el vuelo hace escala en Río Gallegos para llevar a argentinos que acuden a visitar familiares caídos durante la guerra de 1982.

El asambleísta Michael Poole también guarda esperanzas para el futuro con el Gobierno argentino, ya que ve muchas opciones en materia de exploración de hidrocarburos con empresas de Suramérica, pero reconoce que no hay información concreta de que volverán a la relación de 1990.

Frente a todo lo señalado, el mensaje del legislador Barry Elsby para las autoridades argentinas es “ir a lo básico de ser buenos vecinos, a la cooperación, a tener lazos comerciales”, ya que “hablar de soberanía no está en la mesa de discusión”. Añadió que su estrategia siempre ha sido llegar a un acuerdo y tener una relación en paz.

El diputado Ian Hansen coincide con Poole en que no hay nada seguro a pesar de que el tono de confrontación bajó. No obstante, ve como positivo que a la cabeza de las relaciones exteriores argentinas esté Susana Malcorra. “Es una mujer inteligente, muy preparada, su experiencia en la ONU es real y debe saber del derecho de autodeterminación, pero tenemos que esperar”, alegó.

Para Hansen, además de que cada día las expectativas de los isleños son más altas con respecto a su gobierno, el desafío más grande que tienen es la actitud de Argentina frente a las islas, la cual, adujo, les infligió un gran daño, al tratar de bloquear su economía y sus relaciones con otras naciones y al bloquear su espacio aéreo a los vuelos. “Estamos como en un limbo, no sabemos qué va a ocurrir, porque Macri no va a dejar el reclamo”, enfatizó.

A pesar del bloqueo comercial que el gobierno de las islas ha afrontado durante todos estos años, genera los ingresos necesarios para sostener sus operaciones y de acuerdo con Vicky Jackson, asesor de políticas públicas del gobierno, como su economía es volátil –depende mayormente de la pesquería y la agricultura– mantienen dos veces y medio su presupuesto en reserva.

En el camino de defender su derecho a la autodeterminación, el sistema democrático vigente y la autosuficiencia económica de las islas son dos de los elementos con los que las autoridades demuestran la sustentabilidad de su modelo de gobierno. El presupuesto actual de operaciones es de 68.2 millones de libras esterlinas (unos 98 millones de dólares), del cual destinan aproximadamente el 25% a educación y salud. Para garantizar su operación, mantienen en reserva una suma igual a dos veces su presupuesto, en caso de una época de crisis.

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