Antes, luciérnagas, ahora mariposas sin alas, retenidas y enjauladas se encuentran, tras las mallas de ciclón en los centros que Estados Unidos ha dispuesto para castigarlos por el hecho de tratar junto a sus padres de cruzar ilegalmente la frontera entre esa nación y México.
Esta es la historia de al menos 2 mil niños, de edades comprendidas entre 2 y 10 años, que por órdenes de la administración del presidente Donald Trump viven quizás la peor de sus pesadillas: estar separados de sus padres.
Para tratar de remediar en algo esta situación, que ha provocado el rechazo de la comunidad nacional e internacional, el Pentágono anunció ayer que hará espacio en sus instalaciones militares para “albergar” hasta a 20 mil niños migrantes, aunque esta vez se trata de aquellos que sean detenidos sin la compañía de un adulto en el límite fronterizo.
En un memorándum a miembros del Congreso, el Pentágono dijo que le solicitaron tener listas las instalaciones para julio y hasta fin de año, según reporta The Associated Press.
Y, como si tratara de una broma macabra, se señala que se “proporcionarán todos los cuidados para los niños”, incluida la supervisión, alimentos, ropa, servicios médicos, transporte y otras necesidades diarias. En estas directrices no incluyen el calor de sus padres.
Los albergues para los infantes estarían posiblemente en la Fuerza Aérea de Little Rock, en Arkansas, además de tres bases en Texas: el Fuerte Bliss y las de la Fuerza Aérea Goodfellow y Dyess.
No a la separación
Este miércoles Trump firmó un decreto que no permite la separación de familias que son detenidas al entrar a Estados Unidos sin autorización durante al menos 20 días.
La orden también le ordena al Departamento de Justicia pelear en la corte para eliminar permanentemente la amenaza de separación.
Sin embargo, el Departamento de Justicia manifestó que “bajo la ley actual y las decisiones legales, no es posible para el Gobierno de Estados Unidos detener juntas a las familias durante la tramitación de sus procedimientos de inmigración. No se puede hacer”.
En tanto, la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense postergó para hoy viernes un voto crucial sobre reforma migratoria, en medio de enormes presiones para dar una respuesta al escándalo por la separación de familias en la frontera.
En una primera votación, los legisladores rechazaron un proyecto de ley de corte conservador, pero las negociaciones se hundieron antes de la consideración de otro proyecto de ley, de perfil más moderado.
Trump y sus allegados habían reiterado durante esta semana que la llave para una solución a la crisis por la separación de familias estaba en el Congreso, que debía aprobar una ley migratoria.
Mientras esto ocurría, ayer la primera dama Melania Trump antes de visitar a los infantes retenidos en Upbring New Hope Children’s Center, en Texas, se enfundó en una chaqueta color verde olivo en donde se leía “Realmente no me importa, ¿a ti?”. Cuestionada sobre el significado de ese mensaje, rauda y veloz, se apresuró a cambiarse la vestimenta.
Demandan a Trump por su política de separar a familias
Casi una docena de estados presentó este jueves una demanda ante una corte federal estadounidense contra la política del presidente Donald Trump de separar a familias indocumentadas en la frontera.
Bob Ferguson, fiscal general del estado de Washington (noroeste), introdujo el recurso al que se adhirieron Massachusetts, California, Illinois, Maryland, Oregon, Nuevo México, Pensilvania, Iowa, Nueva Jersey y Minnesota. “Esta es una política deshonesta, cruel e inconstitucional y vamos a ponerle un alto”, dijo Ferguson en un comunicado.
Trump firmó el miércoles un decreto para revertir su postura de “tolerancia cero”, pero hasta el momento, no ha quedado claro cómo se aplicará esa decisión y cuándo se permitirá la reunificación de las familias ahora separadas.
La demanda alega que el gobierno federal viola el debido proceso establecido en la Constitución y exhorta a corregir las “fallas” de la orden ejecutiva del miércoles, que “no hace nada para reunificar a las familias ya desgarradas por la política”. Exigió además a “detener inmediatamente la práctica de negarse a aceptar solicitudes de asilo”.
