El diálogo en el que se intenta reformar la ley de la Caja de Seguro Social (CSS) ha caído en lo que parece ser un hueco sin fondo, cuando las discusiones —muchas veces sin quórum decisorio— se enfocan en ampliar los poderes de la junta directiva de la entidad, incrementar el número de miembros, además de pretender que se les pague montos más elevados por cada reunión a la que asistan, y escogerlos sin tomar en cuenta su idoneidad.
Juan La Calle, representante del Consejo Nacional de la Empresa Privada, advierte que las organizaciones que buscan más espacios en la directiva se han dedicado a ver cómo extienden su poder en lo que entienden que es “un botín”.
La Calle se muestra indignado por el hecho de que se quiera minimizar los requisitos para ser directivo, al querer eliminar una propuesta en la que se pide que sean personas “idóneas”.
Daniel Lombana, quien representa a los diputados independientes en el debate, presentó una contrapropuesta para que los directivos sean escogidos a través de un concurso.
La Calle precisa que en el futuro cercano expondrán de manera formal lo que sería una propuesta para crear un sistema único de salud, el cual incluye cambios en la administración que hoy se conoce y se enraiza con cambios que solo conllevan a una centralización de poder para “ secuestrar” la entidad.

