Tal Cual

DOBLE ESTOCADA. Después de que se aprobaran los cambios a la Ley de Descentralización para que los municipios pudiesen utilizar los fondos –que originalmente debían ser destinados a obras e inversiones– para el pago de planillas, los que están demasiado callados son los alcaldes. Sería muy pertinente que hicieran de conocimiento público cómo piensan distribuir esos fondos y, de paso, que la Contraloría los coloque en su radar, sobretodo después de que se supo de los 30 alcaldes y 172 representantes que tienen doble salario. Aló, ¿Contralor?

IRONÍA. En los medios del expresidente llorón se ha tejido una historia sobre la extradición de un ucraniano, en la que básicamente destacan la negativa del gobierno de Varela a que le abrieran más causas al extraditado, alegando el respeto al principio de especialidad. Todo para probar que su jefe tiene vigente este mismo principio. Quién lo diría: ellos aferrándose convenientemente nada menos que a Varela. Las vueltas que da la vida. Pero la diferencia entre el caso del ucraniano y el del capo di tutti capi es que Panamá, que era el Estado requerido –o sea, el que da o no el permiso– negó tal petición. En el otro caso, Estados Unidos –que es el Estado requerido– dijo que no tiene que autorizar nada porque al jefecito no le es aplicable este principio.

EL OTRO DEFENSOR. Y, de hecho, Estados Unidos añadió: “Panamá es libre de llevar a juicio al señor Martinelli sin obtener una exención al principio de especialidad de parte de Estados Unidos”, pero el procurador –citado profusamente por los diarios de il capo como un defensor del “sagrado” principio de especialidad– ya ni disimula sus afectos. Solo falta que haga una conferencia de prensa, como lo hizo en 2015 su flamante asistente, el compinche del “amigo fiel”.

OBVIO. Por cierto, es muy curioso cómo los detalles, notas y documentos de un caso desconocido como el del ucraniano fueron revelados y descritos milimétricamente por los medios del extraditado. Considerando que el abogado defensor del exfuncionario ucraniano era el que hoy ostenta el cargo de procurador general de la Nación, Eduardo Ulloa, ¿será que, si pensamos mal, acertaremos?

LO DICHO, DICHO ESTÁ. El asesor jurídico de la Cancillería panameña Vladimir Franco –el que, según la propaganda, dijo que el expresidente Ricardo Martinelli todavía goza del principio de especialidad– tuvo que recular ayer mismo y advertir que tal cosa no es cierta. Pero el hecho concreto es que con ese papel que le dio a los abogados de Martinelli, ellos irán a todos los juicios mostrando lo que les dijo Franco. ¿Pero revelarán también que el que firmó esa nota se retractó? Ciertamente, hay más posibilidades de que antes se congele el infierno.

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