PRIORIDADES. Por medio de un procedimiento excepcional –adjudicado dos días después de la fecha de publicación del acto público– y alegando urgencia evidente, la Lotería Nacional de Beneficencia contrató servicios de publicidad por un monto de casi $200 mil. Por lo visto, es de “urgencia evidente” promocionar los sorteos de la lotería para incentivar la participación del público. Cosas veredes.
FIESTO. Si en la Arquidiócesis han atendido el reto de Jerusalema con mucha disciplina, en la Contraloría celebraron un topón. El primero fue con Ulloa y guardando las medidas sanitarias. El segundo, en ausencia del convaleciente contralor (aquejado de Covid-19) y sin distanciamiento social. Ya la Contraloría anunció que sancionará a los “involucrados”. Tantos asesores en planilla y especialistas en estrategia de imagen, y todavía no saben que un pindín en pandemia es inaceptable.
CONSEJO. El diputado Raúl Pineda se quejó por la poca difusión que recibió el traslado de $28 millones para los productores, aprobado por la Comisión de Presupuesto. “Este tema parece no importar mucho”, lamentó el diputado, a quién le ha molestado que, en cambio, los medios sí informaran ampliamente que esa comisión discutió, a puerta cerrada, el crédito de $22.8 millones para la planilla 002. En caso de que Pineda quiere ver a algún medio reproduciendo solo lo que a él se le antoja, que sintonice el canal de televisión de la Asamblea.
‘CHECK OUT’. Los dueños de los hoteles hospitales han dicho que no quieren hospedar más pacientes de Covid-19. Si el Minsa pusiera más atención a la puntualidad de los pagos, probablemente no tendría este problema.
RUGIDO. Por lo visto, la mentada Operación Furia se ha convertido en un simple maullido de gato. Ahora resulta que varias de las armas incautadas en el “operativo” ni siquiera pertenecían a los estamentos de seguridad. Qué mal sentido del ridículo que tiene el comisionado Jorge Miranda y su garulilla.