OTRA RAYA. El asunto del abuso policial en las protestas del miércoles ya es un afair internacional, gracias a los golpes propinados a un fotoperiodista de la agencia internacional de noticias EFE. La fama en el exterior que tiene la policía por violar derechos humanos está más que justificada, pero a sus jefes parece importarles bastante poco. Esta será otra lista deshonrosa a la que, voluntariamente, parece que queremos ingresar.
‘#SINTREGUA’. Ahora que los agentes policiales han decidido tomar las justicia por sus propias manos, el director de la Policía Nacional, Jorge Miranda, cerró su cuenta en Twitter, otrora abierta a cualquier ciudadano que quisiera leer sus comentarios. ¿Será que esta gente piensa que el “estado de emergencia” conlleva la suspensión de todas las garantías fundamentales y que no tienen que rendir cuentas a nadie? Proteger y servir, ¿a quién?
REFORESTACIÓN. El Ministerio de Relaciones Exteriores pretendía gastar $7 mil 500 en el alquiler de 30 orquídeas para el despacho y la sala de espera de la canciller y otros salones de reuniones. El mismo día de la recepción de propuestas, suspendió el acto, pero la Cancillería “aclaró” que este servicio de alquiler se ha contratado “de manera regular” en las últimas cuatro administraciones (no se sabe si del país o de la Cancillería). Después, agregó que la selección de orquídeas para engalanar las estancias se ha dado “por cerca de una década”. Utilizando el precio de referencia antes listado, se podría asegurar que la entidad, en los últimos 10 años, se ha gastado $75 mil en el alquiler de flores. Mucho más barato habría sido la contratación de un jardinero a tiempo completo. Si están mandando de vuelta a su casa a casi toda la población, ¿por qué alguien pensó que necesitaban plantar tantas flores en los vestíbulos, como si fueran a recibir a los participantes de la próxima cumbre de la reforestación mundial?
ENFILADOS. Ayer, el Ifarhu inicio la entrega de 40 mil tarjetas a los estudiantes con becas de concurso, puestos distinguidos, etc…, en el gimnasio Roberto Durán. La fila no tenía nada que envidiar a la de la oferta de las zapatillas de J.Balvin. Y, ¿el decreto de las aglomeraciones?