PROMESAS. El expresidente Ricardo Martinelli publicó un comentario en Twitter sobre la próxima convención constitutiva de su partido político. “Vamos a cambiar este país y devolverle la luz, el progreso, la esperanza y el billete a todos los panameños”. ¿En serio va a devolverle la plata a los panameños? ¿Y después qué? ¿Viaje a Estados Unidos?
VIRA Y CAMBIA. Por cierto, el cumpleañero Ricardo Martinelli (hoy ajusta 69 años de edad) fue vacunado contra la Covid-19 ayer, en la escuela Isabel Herrera Obaldía. En otra muestra de sus inexplicables cambios de ánimo, hace días criticaba que se perdían vacunas; que no inmunizaban a los trabajadores de los supermercados por el presunto “odio manifiesto” que le tiene el gobierno; que hay “favoritismo” en el proceso y que saldrían “bellezas” en él. Ayer, en cambio, felicitó a todo el personal, por la excelente organización. La verdad es que hay que felicitar a las enfermeras que tienen que vacunar a todos, incluyendo a gente como esta.
REVELACIONES. Ayer, en su visita al procurador encargado, Javier Caraballo, las diputadas exteriorizaron sus preocupaciones porque solo se ha detenido a personas “de mandos medios”. Ellas aseguran que hay “implicados bastantes importantes o poderosos dentro del Estado”. Acto seguido, la diputada Zulay Rodríguez confirmó que cuando el exprocurador Eduardo Ulloa quiso citar a Sara Rodríguez y Carla García, apareció “muy bravo” el padre de está última, el viceministro de la Presidencia, Carlos García-. “Se dio este conflicto y él [Ulloa] renunció, no aguantó la presión”, dijo Rodríguez. Este preocupante episodio ya había sido revelado en su momento por Juan Diego Vásquez y nadie le hizo caso. García sigue abriendo las balotas de la Lotería como si nada hubiese ocurrido. Una de las frases favoritas de Cortizo es esta: “no me pongan a prueba”. Pues eso.
LA OTRA CARA. A propósito, Zulay Rodríguez no siente ningún afecto por Caraballo. Votó en contra de su nombramiento como procurador suplente y no está nada feliz con su designación como titular encargado. Pero ayer guardó las apariencias y acudió muy comedida a la cita. Sin gritos y sin curul, estaba irreconocible.