MAZAZO. Jairo Bolota Salazar no solo ha defendido la demolición de la histórica Casa Maal, en Colón, sino que ha dicho que es hora de tumbar “todos esos edificios viejos y feos”. De nuevo, la manía de hacer lo que le da la gana, sin ley ni orden. Diputado: esos temas (afortunadamente) no son de su competencia. Si tanto le interesa el asunto, proponga una ley de incentivos para la restauración de inmuebles en la ciudad de Colón.
LASTRE. Ayer, el presidente del CoNEP, Julio De La Lastra, acudió a la Asamblea para hablar de reactivación económica. Qué buena idea. Pero De La Lastra es miembro de la junta directiva de la AMP, así que su intervención habría estado más completa si hubiese contado cómo se decidió extender la vigencia de la concesión de PPC. Ese tema habría estado mucho más interesante.
‘DRESS CODE’. En el Consejo Municipal, cuando los ediles preguntaron cuál era la vestimenta para acudir a los centros de vacunación, el ministro Sucre respondió que zapato cerrado, pantalón “lo suficientemente largo” y camisa manga corta. Acto seguido, recapacitó y dijo que lo importante es que la gente acudiera a vacunarse, sin importar la facha. “Si tenemos que vacunar en la playa en biquini, hay que hacerlo”. ¿Eso es sarcasmo o una orden?
BOLETA. El MEF modificó el monto de la multa por conducir vehículos del Estado en asuntos no oficiales, después que la Contraloría expresara su preocupación por el “uso indiscriminado” de estos bienes. La multa, que antes era de $100, ahora es de $200 para el funcionario y de $300 para su jefe inmediato, mientras que el jefe de transporte o el director administrativo de la entidad que autorice el uso del carro fuera del horario laboral, deberá pagar $500. Muy bien. Pero han aprovechado la excusa del aumento de la sanción para introducir aspectos que la norma original no contemplaba. Por ejemplo, ahora se admite recurso de reconsideración, mientras que la destitución del cargo a los reincidentes, que antes era inmediata, será aplicable únicamente si esa reincidencia ocurre en un periodo de seis meses. Esta gente no puede hacer nada bien… Hasta cuando las cosas parecen buenas, siempre se salen con alguna gracia.
