CONVENIENTE OMISIÓN. Allá, por los lados de la tierra de los extraditables, dijeron el martes que los príncipes panameños fueron trasladados del área de confinamiento a una zona de confort, donde se respeta su dignidad e integridad. Lo que no dijeron es que ese traslado no fue reciente. Fue al día siguiente de la requisa que se hizo en el lugar tras una denuncia de fuga que hizo la inteligencia del Tío Sam. O sea, que permanecieron solo un día confinados. ¡Ahí está el detalle, chato!
¿EN SERIO? Y, hablando de cantinfladas, esta es una de las mejores de este año, dicha por el jefe del sistema penitenciario: “No se pudo corroborar el plan de fuga, porque no la hubo”. O sea que, si se hubiesen escapado, entonces sí se hubiese corroborar la fuga. Las formas chapinas para confirmar la inteligencia son, sin duda, estrafalarias. Por lo pronto, demos gracias de que no se pudo corroborar el plan de fuga porque, de otra forma, las aves habrían levantado vuelo. ¿No que no, chato?
MEDIOS. Más allá de lo cantinflesco que es todo esto, parece que las aves en fuga deben estar dando gracias de que tienen defensores oficiosos que, desde extramuros, empezaron a lavarle sus ensuciadas caritas de inocentes. Ojalá esto no termine como todo en Panamá, donde todo pasa y no pasa nada.
UN DÍA SILVESTRE. El camarada Marco Rodríguez empezó a llamar la atención ayer, pues se dice que ha emprendido campañas mediáticas digitales en sitios de la dizque izquierda local para atacar al norte, al sur, a diestra y siniestra. El equivalente a tener una machine gun que dispara sin control en torno a los 360 grados. Algunos se preguntan si sus balas se compraron con el dinerito de las campañas electorales que le dejaron sus camaradas en el pasado o si también están hechas de papel impreso invisible.
PRECAVIDA. Ya hay fecha para la audiencia preliminar en uno de los procesos sobre las operaciones de Financial Pacific y, de paso, defensores públicos (principal y suplente) para cada uno de los 18 investigados, en caso que alguno recurra a alguna incapacidad médica para no concurrir y así trancar el acto. Sabe mucho esta jueza…
