REFUERZOS. Desde hace dos días, la fiscal federal Alixandra Eleis Smith lidera la acusación presentada en una corte de Nueva York contra los retoños. Smith fue parte del equipo que, en diciembre de 2016, acordó con Odebrecht el pago de más de $2 mil 600 millones por los sobornos pagados en medio mundo. También está detrás del acuerdo con Braskem, por $957 millones, y en los procesos seguidos a Petrochemical y Meinl Bank. Al equipo de la fiscalía también se han sumado abogados de las secciones de fraude y de blanqueo de capitales y recuperación de activos, de la División Criminal del Departamento de Justicia. Esto debería ser una buena señal para los panameños, incluyendo a los dos hermanitos.
BAT MASTERSON. Por cierto, ¿alguien se ha preguntado por qué los retoños han usado bastón y cabestrillo cuando han tenido que asistir a sus audiencias en Guatemala? Esta semana vimos a uno de ellos cojeando y con un bastón, cuando caminaba para el tribunal donde fue a pedir que lo mandaran a EU. Pero antes, su hermano fue a una de sus audiencias con el brazo derecho reposando sobre cabestrillo. No es que hayan sufrido un accidente. La razón es más simple. Los delincuentes de cuello blanco allá en Guatemala evitan ser vistos en público esposados. Ajá… Adivinaron… Con cabestrillo o bastón evitan la humillación de ser vistos esposados.
TÁCTICA. Suponemos que con un certificado médico chimbo –como los que conseguía su papá en Panamá– pueden pedirle a los gringos que los llevarán a Nueva York que les permitan usar sus sofisticados artilugios para evitar el escarnio de ser vistos esposados. O sea, “genio y figura hasta la sepultura”. Suerte con los gringos.
SELECTIVA. El pasado lunes, los periodistas quedaron patidifusos cuando vieron llegar a Plaza Ágora a la diputada Zulay Rodríguez. Nadie sabía si estaba ahí como víctima de los pinchazos o como amiga del acusado. Resultó que era lo primero, pero a diferencia de otros “objetivos” del CSN, utilizó la fase de alegatos para poner quejas sobre el agente Ismael Pittí. Al imputado no le reprochó absolutamente nada. ¿Cómo se llama esto? ¿Síndrome de Estocolmo?
